En las páginas que siguen no vas a encontrar un Nombre para atraer determinada cosa, ni otro para superar una dificultad puntual, ni un tercero para alcanzar un resultado. Vas a encontrar algo distinto: cada Nombre te va guiando a acercarte a Hashem, a tratar de conocerlo a partir de uno de los 72 Nombres de Dios. Y por la forma en que esta investigación está tomando forma, intuyo que se trata de un camino, una especie de recorrido que se va armando —o mostrando— en la medida en que se avanza.

Este camino no es para poner a Hashem a la disposición de un deseo, sino para disponernos a recibir con humildad, pero también para manifestar aquello que procede de Él.

Porque Dios no necesita de nosotros para ser Dios. No necesita una vela, una oración ni una meditación para ser Aquel que Es. Somos nosotros quienes necesitamos acercarnos a Él.

La oración, la meditación, el estudio y toda práctica espiritual no buscan transformar a Dios, sino disponernos a nosotros mismos para recibir y manifestar aquello que procede de Él. Es cierto que esa transformación puede tener consecuencias en nuestra vida: la reparación de aquellas vasijas que, por sus cáscaras o sus fisuras, dificultan la manifestación de la abundancia divina, puede traer bienestar, paz, felicidad e incluso abundancia y salud. Pero esos frutos no deberían convertirse en el propósito último de nuestra búsqueda.

“Si pecas, ¿qué logras contra Él? Si tus transgresiones se multiplican, ¿qué le haces a Él? Si eres justo, ¿qué le das a Él, o qué recibe Él de tu mano? Tu maldad solo afecta a un hombre como tú, y tu justicia a otro hijo de hombre.” — Job 35:6-8

Lo que hacemos como seres humanos nos ayuda o nos afecta a cada uno de nosotros — no a Él. Y sin embargo, dentro del propósito mismo de la creación, hay algo que sí nos compete.

Y además:
( Deut. 22:6 ) … en cualquier árbol… – este es el Justo,
que es: ( Gen. 1:11 ) _… un árbol que da fruto de su especie…
_Y este es el día de reposo,
porque es allí donde se une la Shejiná
con el Santo Bendito.
Y allí, Ella tiene (Var. Él tiene) alivio,
y sobre eso se afirma:
( Sal. 1:3 ) _Y será como un árbol plantado junto a arroyos de agua,
que dará su fruto a su tiempo…
_Este es ‘el tiempo del Justo’,
que es la víspera del sábado.
Porque del Justo salen nuevas almas en Israel
—en la víspera del sábado—
que son llamadas (Var. por lo tanto, son llamadas), ‘caras nuevas’.

Tikkunei Zohar 21a, trad. David Salomón (Melbourne: Prensa Margalya, 2024), en Sefaria Library.

Desglosemos esto…

( Deut. 22:6 ) … en cualquier árbol… – este es el Justo,
que es: ( Gen. 1:11 ) _… un árbol que da fruto de su especie…

El hombre tiene un propósito y este es precisamente dar frutos… no dice recibir frutos sino darlos. Pero el dar frutos no proviene de él sino de la unión de la Shejiná con el Santo Bendito Sea.

_Y este es el día de reposo,
porque es allí donde se une la Shejiná
con el Santo Bendito.
Y allí, Ella tiene (Var. Él tiene) alivio,
y sobre eso se afirma:

Es en esa unión (el primer propósito humano) que el hombre puede tener alivio y afirmarse precisamente para (el segundo propósito: dar frutos)

( Sal. 1:3 ) _Y será como un árbol plantado junto a arroyos de agua,
que dará su fruto a su tiempo…

Es solo en ese momento que los frutos se manifestarán… pero es que hay un tercer propósito que se desprende de esto… los frutos no son para que el hombre disfrute a partir de un ego vacío sino para:

_Este es ‘el tiempo del Justo’,
que es la víspera del sábado.
Porque del Justo salen nuevas almas en Israel
—en la víspera del sábado—
que son llamadas (Var. por lo tanto, son llamadas), ‘caras nuevas’.

que otros seres humanos también puedan dar frutos… ese es el propósito del hombre y de la búsqueda de la dimensión espiritual, y lo más hermoso es que el Santo Bendito Sea está allí para unirse a la Shejiná.

Referencias

Tikkunei Zohar (21a). (2024). (D. Salomón, Trad.). Prensa Margalya. (Obra original compuesta c. siglo XIV). Recuperado de Sefaria Library.