Superando la angustia

Aleph Lamed Dalet

Valor 35

Salmo 88:2

ב יְ֭הוָה אֱלֹהֵ֣י יְשׁוּעָתִ֑י יוֹם־ צָעַ֖קְתִּי בַלַּ֣יְלָה נֶגְדֶּֽךָ׃

Hashem, Elohei de mi salvación; de día clamé, de noche delante de Ti.

El nombre de Dios se encuentra en estas tres palabras del versículo:

אֱלֹהֵ֣י בַלַּ֣יְלָה נֶגְדֶּֽךָ

Para entender lo que este nombre revela, conviene primero detenerse en la palabra que abre el clamor mismo del salmo: צעק.

צעק (tza’ak) → cuando la necesidad es tan profunda que el corazón ya no puede contenerse y brota un clamor.

Esto quiere decir que el clamor de día se hace con angustia, es un clamor que surge de la necesidad profunda. Sin embargo, aunque las traducciones refieren que el salmo expresa que se clamó en pasado de día y de noche, hay un detalle que nos hace pensar en otra posibilidad:

En el texto hebreo, el maqaf (־) que une יוֹם־צָעַקְתִּי (“de día–clamé”) no es un detalle menor. Este signo une ambas palabras en una sola unidad de lectura, indicando que “de día” está ligada directamente al verbo “clamé”. Después de esa unidad aparece בַלַּיְלָה נֶגְדֶּךָ (“de noche, delante de Ti”), donde el verbo ya no se repite.

Esto me hace pensar que de día clamaba expresando todas las emociones profundas y de noche el salmista expresa que estaba delante de Hashem. Sin embargo, ¿qué es estar delante de Hashem en este caso?… la palabra es Negued: נֶגְדֶּֽךָ

De hecho, si seguimos el uso de נגד en todo el Tanaj, encontramos un patrón:

שִׁוִּ֬יתִי יְהוָ֣ה לְנֶגְדִּ֣י תָמִ֑יד כִּ֥י מִֽ֝ימִינִ֗י בַּל־ אֶמּֽוֹט׃ (Salmo 16:8)

He puesto a Hashem delante de mí continuamente, porque está a mi derecha; no vacilaré.”

  • אֲדֹנָי נֶגְדְּךָ כָּל־תַּאֲוָתִי (Salmo 38:9)

    “Señor, delante de ti (נֶגְדֶּךָ) están todos mis deseos, y mi suspiro no te es oculto”

אַתָּ֤ה יָדַ֗עְתָּ חֶרְפָּתִ֣י וּ֭בׇשְׁתִּי וּכְלִמָּתִ֑י נֶ֝גְדְּךָ֗ כׇּל־צוֹרְרָֽי
Salmo 69:20
Tú sabes mi afrenta, mi confusión y mi oprobio; delante de ti (נֶגְדֶּךָ) están todos mis adversarios

  • בַלַּיְלָה נֶגְדֶּךָ (Salmo 88:2)

    “De noche, delante de Ti.”

Esto implica dos tipos de relación en el Salmo, la que se expresa de día donde las preocupaciones pueden generar el clamor al que se refiere el salmo y de noche donde se colocan delante de él todos los deseos, donde se pone a Hashem delante de él.

Son dos estados anímicos diferentes. De día está la acción de clamar, gritar, pedir, unida al estado de ánimo de la situación; de noche, el salmista se coloca delante de Ti, delante de Hashem, y esto le genera una certeza, una seguridad, una convicción: Él está a la derecha y, por tanto, no vacilaré.

La presencia de Hashem entonces, en ese poner tanto los deseos, como las afrentas recibidas (Salmo 38:9 y Salmo 69:20) genera la certeza de que no se vacilará independientemente de las dificultades porque se sabe que Hashem Elohei de mi Salvación permanece.

Ahora bien, ¿qué significa Hashem Elohei de mi salvación? יְ֭הוָה אֱלֹהֵ֣י יְשׁוּעָתִ֑י

El versículo inicia con una afirmación no con una esperanza de encontrar salvación sino con una certeza, la acción del clamor de día y el estar delante de Ti en la noche da esa certeza como si se tratara de algo circular…

Veamos:
Génesis 49:18

יח לִֽישׁוּעָתְךָ֖ קִוִּ֥יתִי יְהוָֽה׃

Tu salvación esperé Hashem.
En este caso es una espera con esperanza

Éxodo 14:13

וַיֹּ֨אמֶר מֹשֶׁ֣ה אֶל־ הָעָם֮ אַל־ תִּירָאוּ֒ הִֽתְיַצְב֗וּ וּרְאוּ֙ אֶת־ יְשׁוּעַ֣ת יְהוָ֔ה אֲשֶׁר־ יַעֲשֶׂ֥ה לָכֶ֖ם הַיּ֑וֹם כִּ֗י אֲשֶׁ֨ר רְאִיתֶ֤ם אֶת־ מִצְרַ֙יִם֙ הַיּ֔וֹם לֹ֥א תֹסִ֛יפוּ לִרְאֹתָ֥ם ע֖וֹד עַד־ עוֹלָֽם׃

  • הִתְיַצְּבוּ = permaneced firmes.
  • וּרְאוּ = y ved.
  • אֶת־יְשׁוּעַת יְהוָה = la yeshu’ah (Salvación) de Hashem.
  • אֲשֶׁר יַעֲשֶׂה לָכֶם = que Él hará por vosotros.
  • הַיּוֹם = hoy.
    Se trata de una salvación que llega de inmediato, de una respuesta de Hashem que llega de la firmeza y de la capacidad de ver (la certeza de ver) la salvación de Hashem.

Éxodo 15:2, el Cántico del Mar:

עָזִּי וְזִמְרָת יָהּ וַיְהִי־לִי לִישׁוּעָה זֶה אֵלִי וְאַנְוֵהוּ אֱלֹהֵי אָבִי וַאֲרֹמְמֶנְהוּ

Analicémoslo.

  • עָזִּי (ozzí) = mi fuerza.
  • וְזִמְרָת יָהּ (vezimrat Yah) = y mi canto es Yah.
  • וַיְהִי־לִי (vayehí li) = y fue para mí / se convirtió para mí.
  • לִישׁוּעָה (liyeshu’ah) = en rescate, como liberación, como salvación.
  • זֶה אֵלִי (zeh Elí) = éste es mi Dios.
  • וְאַנְוֵהוּ (ve’anvehu) = y lo glorificaré / le prepararé una morada (según la interpretación).
  • אֱלֹהֵי אָבִי (Elohei aví) = Elohei de mi padre.
  • וַאֲרֹמְמֶנְהוּ (va’aromemenhu) = y lo exaltaré.

Se trata de un rescate, que genera alegría, alabanza y exaltación del mismo Hashem…

Veamos entonces el contenido del salmo 88:2 que se manifiesta de manera circular…

Elohei de mi salvación (el que rescata, libera, salva de manera inmediata) gracias a la espera con esperanza luego de haber clamado de día y puesto delante de ÉL en las noches los deseos, las necesidades, las afrentas, los enemigos… hay una salvación porque Él es el Elohei de mi salvación que surge de permaneced firmes y ved porque allí está la salvación que has estado esperando.

Si bien de día clamas, derramando delante de Hashem toda la angustia, el temor y la necesidad que no pueden seguir contenidos en el corazón (צָעַקְתִּי), de noche es el momento de colocar delante de Él (נֶגְדֶּךָ) todo aquello que ocupa el corazón: los deseos, las afrentas, las necesidades, los enemigos y aun aquello que todavía se espera. Es el tiempo de permanecer conscientemente en Su presencia, como quien ha puesto a Hashem continuamente delante de sí (Salmo 16:8), sabiendo que nada de lo que vive le es oculto (Salmo 38:9; Salmo 69:20).

De esa manera, el clamor del día encuentra descanso en la presencia de la noche. Allí la esperanza deja de ser una expectativa incierta y se convierte en una espera confiada de Hashem que rescata. Entonces cobra pleno sentido la afirmación con la que comienza el versículo: “Hashem, Elohei de mi salvación.” Él no es el Dios de una salvación futura e incierta, sino el Dios cuya yeshu’ah se manifiesta de manera tangible.

Por eso Moisés no dijo solamente: “Esperad”, sino “Permaneced firmes y ved la salvación de Hashem”. La salvación bíblica no solo se cree; también se contempla cuando Dios interviene. Esa exhortación implica vivir atentos para reconocer las respuestas que Hashem va dando. Y cuando la yeshu’ah se manifiesta, la respuesta del creyente no es apropiarse de ella, sino devolver toda la gloria a Dios, como canta Israel después del Mar Rojo: “Éste es mi Dios, y lo glorificaré… el Elohei de mi padre, y lo exaltaré” (Éxodo 15:2). Así, el camino se completa: se espera con esperanza, se clama con sinceridad, se permanece delante de Hashem, se contempla Su salvación y se responde con alabanza y exaltación.

De este recorrido se desprende a mi juicio un proceso concreto que se puede aplicar a cualquier situación de espera. Si la persona ya clamó de día (צָעַקְתִּי) y por la noche colocó todo נֶגְדֶּךָ, delante de Hashem, entonces ya no queda seguir alimentando la preocupación. Queda permanecer firme y desarrollar una mirada capaz de reconocer cómo Hashem está actuando.

No se trata de una observación pasiva sino de una observación llena de confianza, una observación que busca descubrir la inteligencia de Dios desplegándose en los acontecimientos. Quizá cambiando la angustia y la ansiedad por curiosidad: en lugar de ¿Cómo iré a resolver este problema? es ¿Cómo está resolviendo Hashem este problema?

Entonces el proceso queda así:

  • Clamar → entregar la necesidad.
  • Permanecer delante de Hashem → soltar el control.
  • Permanecer firme → no volver al miedo.
  • Ver → reconocer la obra de Hashem cuando se manifiesta.
  • Glorificar → devolver toda la gloria a Él.

Este mismo proceso encuentra un eco sorprendente en una práctica de meditación llamada Hitbodedut que presenta notables semejanzas con el camino espiritual que emerge del análisis de este Nombre. Según explica el Rab Chaim Kramer (2014), del Instituto de Investigación Breslov, al presentar las enseñanzas del Rebe Najman, el momento más propicio para esta meditación “es por la noche, cuando el mundo a tu alrededor duerme”. No desarrollaré aquí esta práctica, pero sí animo al lector a investigar su estructura y la forma en que se realiza. Descubrirá cómo la espontaneidad, el hablar con Hashem desde la experiencia personal, expresar los deseos, las luchas, los obstáculos y la gratitud en una conversación íntima con Él, armonizan de manera sorprendente con el recorrido que el propio texto bíblico parece revelar.

Efectos de la aproximación a Hashem a través de esta energía

La aproximación a Hashem por medio de este camino —clamar de día (צָעַקְתִּי) y permanecer delante de Él de noche (נֶגְדֶּךָ)— produce una transformación progresiva que culmina en la manifestación de Su yeshu’ah (salvación, rescate o liberación). 

Superar la carga emocional: El clamor permite expresar delante de Hashem aquello que ya no puede permanecer oculto. La angustia deja de ser un peso silencioso y se convierte en oración.

Vivir en la presencia de Hashem de día y de noche: La noche deja de ser solamente un tiempo de oscuridad para convertirse en el momento de colocar delante de Hashem los deseos, las afrentas, las preocupaciones y aun los enemigos. La persona deja de cargar sola aquello que la aflige.

Esperanza y espera activa en Hashem: La espera deja de ser incertidumbre para convertirse en una esperanza confiada (קוה), sostenida por el conocimiento de quién es Hashem: “Elohei de mi salvación.”

Reconocer la intervención de Hashem: La orden dada por Moisés fue:

“Permaneced firmes y ved la salvación de Hashem.”

La firmeza y la permanencia delante de Dios desarrollan una sensibilidad espiritual para reconocer cuándo Él está actuando. La persona aprende a discernir Su respuesta en medio de las circunstancias.

La salvación como experiencia de vida: La yeshu’ah no permanece como una idea futura. Se manifiesta en la historia personal mediante el rescate, la liberación y la intervención de Hashem, tal como ocurrió en el Mar Rojo.

Agradecimiento y glorificación de Hashem: Cuando la salvación se manifiesta, el corazón reconoce que toda la gloria pertenece a Hashem.

“Éste es mi Dios, y lo glorificaré… el Dios de mi padre, y lo exaltaré.” (Éxodo 15:2)

La experiencia de la yeshu’ah produce gratitud, alabanza y exaltación.

Referencias

Los Salmos fueron consultados en HebrewBible y Sefaria. Las traducciones al español de los textos bíblicos son propias de la autora y buscan ser literales respecto del texto hebreo. Cuando se utilizan textos de otras fuentes, la traducción al español se indica como traducción propia de la autora.

La correspondencia entre salmo y nombre así como las palabras donde aparecen las letras de los nombres de Dios se consultaron en Gozlan. (2012). La Kabbalah de la Conexión con D-ios.

Salmo 88:2.
Salmo 16:8.
Salmo 38:9.
Salmo 69:20.
Génesis 49:18.
Éxodo 14:13.
Éxodo 15:2.

Kramer, Chaim (2014). “Hitbodedut and Jewish Meditation: How To.” Breslov Research Institute. https://breslov.org/hitbodedut-jewish-meditation-how-to/