El milagro en nuestras vidas
Samej Yud Tet
Valor 79
אֹמַ֗ר לַֽ֭יהוָה מַחְסִ֣י וּמְצוּדָתִ֑י אֱ֝לֹהַ֗י אֶבְטַח־בּֽוֹ׃
Salmo 91:2
Diré yo a Hashem: mi refugio y mi fortaleza; Elohai, en Él confiaré.
Según la correspondencia que el maestro Gozlan (2012) hace entre salmo, nombre y letras ocultas en el versículo, las letras se encuentran en estas palabras:
מַחְסִ֣י אֶבְטַח־בּֽוֹ
“Mi refugio, confiaré en Él”
Y yo veo aquí algo que me salta a la vista… porque confiaré en El está unido por un makaf esto es: no se trata de una frase sino de algo que implica un concepto en si mismo: confiaré-en-Él como si estuviese describiendo un tipo de confianza: Él es el refugio. Pero si partimos de la idea de que nada es casualidad, la presencia del signo que hubiese podido no estar podría indicar algo mucho más profundo: la única confianza posible es en Él. El concepto confiar en este versículo es algo ligado a Hashem.
Jeremías 17:5-7 lo expresa de esta manera:
Versículo 5:
כֹּה אָמַר יְהוָה אָרוּר הַגֶּבֶר אֲשֶׁר יִבְטַח בָּאָדָם וְשָׂם בָּשָׂר זְרֹעוֹ וּמִן־יְהוָה יָסוּר לִבּוֹ
“Así dice Hashem: Maldito el varón que confía en el hombre, y hace de la carne su brazo (su fuerza), y de Hashem se aparta su corazón.”
Versículo 7
בָּרוּךְ הַגֶּבֶר אֲשֶׁר יִבְטַח בַּיהוָה וְהָיָה יְהוָה מִבְטַחוֹ
“Bendito el hombre que confía en Hashem, y cuya confianza es Hashem.”
Según el Midrash Tehilim (91:2), este salmo:
שיר של פגעים היה אומר משה בשעה שהיה עולה לרקיע ואומר יושב בסתר עליון
“Era un canto contra los peligros que Moisés recitaba cuando subía al firmamento, y decía: ‘El que habita al abrigo del Altísimo…’” (Midrash Tehilim 91:2, Sefaria).
¡Este salmo no es de David, es de Moisés! Esto cambia por completo la lectura del versículo. El Salmo 91 no es, según esta tradición, una reflexión posterior de David sobre la experiencia de otro — son las palabras que el propio Moisés pronunciaba mientras ascendía al firmamento, como protección en el camino hacia el encuentro con Dios. Y es precisamente en uno de los encuentros de Moisés con Hashem que encontramos la revelación de las Trece Medidas de Misericordia:
וַיַּעֲבֹר יְהוָה עַל־פָּנָיו וַיִּקְרָא יְהוָה יְהוָה אֵל רַחוּם וְחַנּוּן
“Y pasando Hashem por delante de él, proclamó: Hashem, Hashem, fuerte, misericordioso, y piadoso…” (Éxodo 34:6).
Este nombre transmite, entonces, la energía de la Misericordia Divina. Trasciende cualquier condicionamiento físico, psíquico e incluso espiritual para conectarte con esa misericordia y las 13 medidas de misericordia contenidas en Éxodo 34:6-7, independientemente de nuestra historia, pasado, proceso…
Las 13 medidas de la misericordia:
Éxodo 34:6-7 ו וַיַּעֲבֹ֨ר יְהוָ֥ה ׀ עַל־ פָּנָיו֮ וַיִּקְרָא֒ יְהוָ֣ה ׀ יְהוָ֔ה אֵ֥ל רַח֖וּם וְחַנּ֑וּן אֶ֥רֶךְ אַפַּ֖יִם וְרַב־ חֶ֥סֶד וֶאֱמֶֽת ׀
Y pasando Hashem por delante de él, proclamó: Hashem, Hashem, fuerte, misericordioso, y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad;
ז נֹצֵ֥ר חֶ֙סֶד֙ לָאֲלָפִ֔ים נֹשֵׂ֥א עָוֺ֛ן וָפֶ֖שַׁע וְחַטָּאָ֑ה וְנַקֵּה֙ לֹ֣א יְנַקֶּ֔ה פֹּקֵ֣ד ׀ עֲוֺ֣ן אָב֗וֹת עַל־ בָּנִים֙ וְעַל־ בְּנֵ֣י בָנִ֔ים עַל־ שִׁלֵּשִׁ֖ים וְעַל־ רִבֵּעִֽים׃
Que guarda la misericordia en millares, que perdona la iniquidad, la rebelión, y el pecado, y que de ningún modo justificará al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, sobre los terceros, y sobre los cuartos.
De estos versículos podemos entender la magnitud de la misericordia divina y por qué se asocia con los milagros manifestados en el ser humano. Siguiendo la enumeración de Ibn Ezra:
- יְהוָה — Hashem
- יְהוָה — Hashem
- אֵל — Dios
- רַחוּם — misericordioso
- וְחַנּוּן — y clemente
- אֶרֶךְ אַפַּיִם — paciente / lento para la ira
- וְרַב־חֶסֶד — y abundante en chesed
- וְרַב־אֱמֶת — y abundante en verdad
- נֹצֵר חֶסֶד לָאֲלָפִים — guarda chesed para miles
- נֹשֵׂא עָוֹן — lleva la iniquidad
- וְנֹשֵׂא פֶשַׁע — y lleva la transgresión
- וְנֹשֵׂא חַטָּאָה — y lleva el pecado
- וְנַקֵּה — y limpia / absuelve
Ahora bien, observemos que el versículo 7 de Éxodo 34 expresa: “que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, sobre los terceros, y sobre los cuartos” lo que nos hace pensar en el pago de la iniquidad que una persona puede hacer por la iniquidad (valga la redundancia) cometida por sus antepasados hasta la cuarta generación.
La herencia ancestral y la justicia individual
Para comprender cómo se resuelve esta tensión entre la herencia ancestral y la justicia individual, la tradición judía recurre a la literatura talmúdica. En el tratado de Berajot (7a):
El Talmud comienza abordando el sufrimiento y la prosperidad, planteando que la suerte de una persona podría depender del mérito o la culpa de sus antepasados:
En el Talmud Berajot 7a 25-29 se explica como opera tal precepto y cómo éste se asocia con la Misericordia Divina:
בִּקֵּשׁ לְהוֹדִיעוֹ דְּרָכָיו שֶׁל הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא, וְנָתַן לוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״הוֹדִיעֵנִי נָא אֶת דְּרָכֶיךָ״, אָמַר לְפָנָיו: רִבּוֹנוֹ שֶׁל עוֹלָם! מִפְּנֵי מָה יֵשׁ צַדִּיק וְטוֹב לוֹ, וְיֵשׁ צַדִּיק וְרַע לוֹ, יֵשׁ רָשָׁע וְטוֹב לוֹ, וְיֵשׁ רָשָׁע וְרַע לוֹ? אָמַר לוֹ: מֹשֶׁה , צַדִּיק וְטוֹב לוֹ — צַדִּיק בֶּן צַדִּיק. צַדִּיק וְרַע לוֹ — צַדִּיק בֶּן רָשָׁע. רָשָׁע וְטוֹב לוֹ — רָשָׁע בֶּן צַדִּיק. רָשָׁע וְרַע לוֹ — רָשָׁע בֶּן רָשָׁע.
«(Moisés) pidió que se le dieran a conocer los caminos del Santo, bendito sea, y se los concedió, como está dicho: “Hazme conocer, por favor, tus caminos”. Le dijo delante de Él: “¡Señor del universo! ¿Por qué hay un justo al que le va bien, y un justo al que le va mal; un malvado al que le va bien, y un malvado al que le va mal?”. Él le respondió: “Moisés: un justo al que le va bien, un justo hijo de un justo; un justo al que le va mal, un justo hijo de un malvado; un malvado al que le va bien, un malvado hijo de un justo; un malvado al que le va mal, un malvado hijo de un malvado”.»
Sin embargo, esta primera respuesta genera un problema ético: ¿es justo que los hijos paguen por los padres?
אָמַר מָר: צַדִּיק וְטוֹב לוֹ — צַדִּיק בֶּן צַדִּיק, צַדִּיק וְרַע לוֹ — צַדִּיק בֶּן רָשָׁע. אִינִּי? וְהָא כְּתִיב: ״פֹּקֵד עֲוֹן אָבוֹת עַל בָּנִים״, וּכְתִיב: ״וּבָנִים לֹא יוּמְתוּ עַל אָבוֹת״, וְרָמֵינַן קְרָאֵי אַהֲדָדֵי,
«Dijo el Maestro: “El justo al que le va bien es un justo hijo de un justo; el justo al que le va mal es un justo hijo de un malvado”. ¿Es así? Pues está escrito: “Visita la iniquidad de los padres sobre los hijos”, y está escrito: “Y los hijos no morirán por los padres”. Y planteamos estos versículos uno frente al otro, como una contradicción.»
Aquí es donde los sabios resuelven el dilema y nos entregan la clave para entender lo que he llamado patrón generacional:
וּמְשַׁנֵּינַן: לָא קַשְׁיָא, הָא — כְּשֶׁאוֹחֲזִין מַעֲשֵׂה אֲבוֹתֵיהֶם בִּידֵיהֶם, הָא — כְּשֶׁאֵין אוֹחֲזִין מַעֲשֵׂה אֲבוֹתֵיהֶם בִּידֵיהֶם.
«Y respondemos: no hay contradicción. Este caso se refiere a cuando mantienen en sus manos las acciones de sus antepasados; aquel caso, a cuando no mantienen en sus manos las acciones de sus antepasados.»
La distinción es clara: el juicio sobre los descendientes se aplica cuando estos mantienen en sus manos las acciones de sus antepasados, es decir, cuando continúan sosteniéndolas y reproduciéndolas. Cuando no las mantienen en sus manos, no se les atribuye la misma responsabilidad por las acciones de sus padres.
Esta distinción nos permite comprender que la herencia de un patrón no es necesariamente un destino. Existe una diferencia entre recibir una herencia y seguir sosteniéndola.
A partir de esta distinción, el Talmud reformula ahora la respuesta anterior:
אֶלָּא, הָכִי קָאָמַר לֵיהּ: צַדִּיק וְטוֹב לוֹ — צַדִּיק גָּמוּר, צַדִּיק וְרַע לוֹ — צַדִּיק שֶׁאֵינוֹ גָּמוּר, רָשָׁע וְטוֹב לוֹ— רָשָׁע שֶׁאֵינוֹ גָּמוּר, רָשָׁע וְרַע לוֹ — רָשָׁע גָּמוּר.
«Más bien, así se lo dijo: el justo al que le va bien es un justo completo; el justo al que le va mal es un justo que no es completo; el malvado al que le va bien es un malvado que no es completo; y el malvado al que le va mal es un malvado completo.»
Finalmente, el Talmud en Berajot 7a, leemos lo siguiente:
וּפְלִיגָא דְּרַבִּי מֵאִיר , דְּאָמַר רַבִּי מֵאִיר : שְׁתַּיִם נָתְנוּ לוֹ וְאַחַת לֹא נָתְנוּ לוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וְחַנֹּתִי אֶת אֲשֶׁר אָחוֹן״ — אַף עַל פִּי שֶׁאֵינוֹ הָגוּן, ״וְרִחַמְתִּי אֶת אֲשֶׁר אֲרַחֵם״ — אַף עַל פִּי שֶׁאֵינוֹ הָגוּן.
«Y discrepa de la opinión de Rabí Meir, pues dijo Rabí Meir: “Dos le fueron concedidas y una no le fue concedida”, como está dicho: “Y tendré gracia hacia quien tenga gracia” — incluso aunque no sea digno; “y tendré misericordia hacia quien tenga misericordia” — incluso aunque no sea digno.»
La opinión del rabino Yoḥanan, de que Hashem concedió a Moisés sus tres peticiones, discrepa de la del rabino Meir, quien afirmó: Dos de las peticiones de Moisés le fueron concedidas, y una no.
Hashem le concedió que la Presencia Divina reposara sobre Israel y no se apartara de él, y que no reposara sobre las naciones del mundo, pero no le reveló a Moisés la manera en que Él dirige el mundo. Como está escrito: «Y tendré misericordia de quien yo quiera tenerla» (Éxodo 33:19); en su misericordia, Hashem concede su gracia a quien quiera concederla, aunque no sea digna. De igual modo, Hashem dice: «Y tendré misericordia de quien yo quiera tenerla», aunque no sea digno. Según el rabino Meir, la manera en que Hashem dirige el mundo y concede gracia y misericordia no le fue revelada ni siquiera a Moisés.
Sobre el patrón generacional
El texto analiza la aparente contradicción entre Éxodo 34:7 (que la iniquidad de los padres recae sobre los hijos) y Deuteronomio 24:16 (que cada quien muere por su propio pecado). La respuesta de los sabios es la siguiente:
- El arrastre generacional ocurre solo cuando los hijos adoptan y repiten las acciones de sus antepasados.
- La absolución ocurre cuando no las adoptan.
Sin embargo, también podríamos suponer que esto tiene una implicación: permite romper con esa repetición generacional de acciones como es el caso de conductas nocivas que se heredan de generación en generación o aquellas que se dan por la tergiversación generacional de valores a través de la modificación de las conductas y tendencias heredadas y de la teshuvá como veremos más adelante.
Bajo la luz de Samej Yud Tet
Este Nombre, al conectar con la Misericordia de las Trece Medidas, genera la energía que apoya a la persona para dejar de “adoptar” esa herencia a través de la fuerza espiritual necesaria para el alma que le ayuda a cortar la inercia de la repetición. El milagro de este Nombre es, precisamente, la capacidad de desvincularte del patrón de tus padres para que se active el veredicto de Deuteronomio: la liberación y la absolución total de la deuda generacional.
Pero esta capacidad de desvincularse del patrón no necesariamente surge de algún mérito propio sino de la Misericordia de Hashem — y es precisamente ahí a partir de lo que ya vimos en el pasaje talmúdico, revela la naturaleza más profunda de este Nombre.
El misterio de la Gracia incondicional (La postura de Rabí Meir)
“Y tendré misericordia de quien yo quiera tenerla, aunque no sea digno”.
Esto define la naturaleza pura de la energía de este Nombre. No funciona bajo la lógica de la causa y el efecto humano, ni depende de si la vasija “merece” o no el milagro. La Misericordia Divina (Rajamim, רחמים) que canaliza Samej Yud Tet es un acto de gracia soberana y absoluta. Cuando el ser humano se aproxima a esta frecuencia, accede a una dimensión donde Hashem decide limpiar, reparar y levantar la cabeza del hombre por encima del juicio estricto (Din), operando el milagro precisamente porque Su compasión es incondicional. (ver 01-vav-he-vav)
Desde una lectura cabalística, esta enseñanza permite comprender una dimensión más profunda de Samej Yud Tet. Si la misericordia divina puede manifestarse incluso allí donde no existe mérito aparente, entonces este Nombre no se relaciona únicamente con la reparación de errores pasados, sino también con la apertura a una gracia que trasciende el juicio estricto.
Esa misma gracia, que no depende del mérito, es la que sostiene también la otra dimensión del milagro: el momento exacto en que la Misericordia Divina decide actuar.
Hashem, el que perdona antes o después del pecado
ה’ ה’ אני הוא קודם שיחטא האדם ואני הוא לאחר שיחטא האדם ויעשה תשובה אל רחום וחנון
(Rosh Hashanah 17b:6)
«Yo soy Él antes de que la persona peque, y Yo soy Él después de que la persona peque y haga teshuvá».
El milagro asociado a Samej Yud Tet no consiste necesariamente en la suspensión de las leyes de la naturaleza. Su expresión más profunda ocurre cuando la Misericordia Divina interrumpe aquello que parecía inevitable: el peso del pasado, la repetición de los errores, la inercia de los patrones heredados o el juicio que el ser humano pronuncia sobre sí mismo. El verdadero milagro es que Hashem siempre conserva la posibilidad de abrir un camino donde parecía no existir ninguno.
Sin embargo, Hashem también lleva al perdón más allá de los límites imaginables antes y después del pecado (Rosh Hashaná 17b) lo que es interpretado antes de que se haya manifestado un daño o después de que así haya sucedido… probablemente es aquí en que la Misericordia Divina opera de manera milagrosa en el plano físico o material. Una persona que enfrenta un problema físico, material, mental, espiritual, de salud, etc., que ha recibido una sentencia a causa de acciones u omisiones puede recibir el milagro de la reparación gracias a la teshuvá y por ende ver cómo el daño se repara en su vida.
De acuerdo con este texto, la condición es la Teshuvá
Esta posibilidad de reparación está íntimamente ligada a la teshuvá (תשובה), palabra que suele traducirse como “arrepentimiento”, pero que significa literalmente “retorno”. No se trata únicamente de lamentar un error cometido, sino de regresar a la propia esencia, a la relación con Hashem y al propósito para el cual el alma fue creada.
Desde esta perspectiva, la misericordia divina no opera como una anulación arbitraria del juicio. La teshuvá transforma al ser humano y lo convierte en alguien distinto de quien originó la falta. Cuando la persona abandona el patrón que la condujo al error, deja de identificarse con él y comienza a caminar en una dirección nueva. Es precisamente en ese espacio donde los Rajamim pueden manifestarse con plenitud.
Por ello, los sabios enseñan que incluso cuando una consecuencia ya se ha manifestado, la puerta de la teshuvá permanece abierta. El milagro no consiste únicamente en que Hashem elimine una dificultad, sino en que permite al ser humano regresar a su fuente y abrir una realidad nueva allí donde parecía existir únicamente una sentencia.
Efectos de la aproximación a Dios a través de esta energía:
- Conexión con la Misericordia Divina — permite trascender cualquier condicionamiento físico, psíquico o espiritual para sintonizar directamente con la fuerza de los Rajamim y las Trece Medidas de Misericordia contenidas en Éxodo 34:6-7, independientemente de tu historia, pasado o proceso personal.
- Activación de la fuerza de desvinculación generacional — proporciona al alma la fuerza espiritual necesaria para interrumpir la repetición de conductas nocivas heredadas y abandonar patrones familiares que limitan su crecimiento, permitiendo escribir una historia distinta a la de sus antepasados.
- Apertura a la Gracia Incondicional — conecta con una dimensión de gracia soberana que no depende de la causa y el efecto humano, ni de si la vasija “merece” o no el milagro. Permite abrirse a una compasión divina que limpia, repara y levanta la cabeza del hombre por encima del juicio estricto (Din), manifestándose incluso allí donde no existe mérito aparente.
- Interrupción de lo inevitable (el Milagro) — frena la inercia del pasado, el peso de los errores propios y el juicio que el ser humano pronuncia sobre sí mismo, abriendo un camino de luz en el plano físico o material donde parecía no existir ninguno.
- Reparación antes y después de la sentencia — activa la energía del perdón de Hashem sin importar el momento del proceso, ya sea antes de que se manifieste un daño o después de que este ya haya ocurrido, permitiendo que una persona que enfrenta un problema de salud, físico, material, mental o espiritual reciba el milagro de la restauración de su vida.
- Sustento espiritual para la Teshuvá (el Retorno) — impulsa la transformación interna del ser humano para que abandone el patrón que lo condujo al error, dejando de identificarse con la falta para convertirse en alguien distinto que regresa a su propia esencia, a su relación con Hashem y al propósito original para el cual su alma fue creada.
Referencias
Nota sobre las fuentes
Los Salmos fueron consultados en HebrewBible y Sefaria. Las traducciones al español de los textos bíblicos son propias de la autora y buscan ser literales respecto del texto hebreo. Cuando se utilizan textos de otras fuentes, la traducción al español se indica como traducción propia de la autora.
Berajot 7a. (s.f.). En El Talmud de William Davidson (A. Steinsaltz, Trad.; Edición Koren - Steinsaltz). Sefaria Library. https://www.sefaria.org/Berakhot.7a (Obra original compuesta c. siglo V).
Deuteronomio 24:16.
Eidels, Shmuel (Maharsha). (s.f.). Chidushei Agadot sobre Berajot 7a:28. Sefaria Library. https://www.sefaria.org/Berakhot.7a.28?with=Chidushei_Agadot
Éxodo 33:19;
Éxodo 34:6-7;
Gozlan, en La Kabbalah de la Conexión con D-ios (2012)
hebrewbible.app. (s.f.). Salmos 91:2, pronunciación en hebreo. https://hebrewbible.app/es/texts/Salmos.91.2
Ibn Ezra, comentario a Éxodo 34:6–12, H. Norman Strickman y Arthur M. Silver, Editorial Menorah, 1988–2004. https://www.sefaria.org/Ibn_Ezra_on_Exodus.34.6.3?lang=bi
Jeremías 17:5–7
Salmo 91:2;
Midrash Tehilim (Midrash Shojer Tov), 91:2. (s.f.). Sefaria Library. https://www.sefaria.org/Midrash_Tehillim.91.2
Rosh Hashaná 17b. (s.f.). En El Talmud de William Davidson (A. Steinsaltz, Trad.; Edición Koren - Steinsaltz). Sefaria Library. https://www.sefaria.org/Rosh_Hashanah.17b
