El regreso al momento de la creación
והו
Vav he vav o vav hei vav
“El mayor exilio no es físico. Es olvidar quién eres.”
Valor 17
Es el nombre de Dios que nos conecta con el momento de la creación: la creación de todo lo creado y todo lo posible, del alma misma como creación de Dios.
Se asocia al Salmo 3 versículo 4
“Pero Tú Hashem escudo para mí, mi gloria y el que levanta mi cabeza”
וְאַתָּ֣ה יְ֭הוָה מָגֵ֣ן בַּעֲדִ֑י כְּ֝בוֹדִ֗י וּמֵרִ֥ים רֹאשִֽׁי׃
Para escuchar este versículo en su pronunciación original, puede visitarse: https://hebrewbible.app/es/texts/Salmos.3.1
El nombre de Dios se oculta en las siguientes palabras (Gozlan, 2012):
וְאַתָּ֣ה וּמֵרִ֥ים
Pero Tú el que levanta (el que eleva)…
Y particularmente pienso que no es casualidad que un nombre de Dios se encuentre oculto en un versículo específico, tampoco debería serlo que se encuentre en determinadas palabras… La Torá es un entramado de sabiduría y un puente de conexión con Aquél que ha creado toda la creación a partir del verbo. Es a partir de esto que se mueve la búsqueda de significado, sabiendo que posiblemente nunca se podrá develar del todo.
Tú el que levanta: Es una frase que nos da el primer contacto con Hashem en este primer nombre y lo hace a través de un atributo. No dice tú levantas, como si se tratara de una acción que también podría ejercer otra persona, ser o situación. Es una oración que lleva implícita una afirmación: Tú como el único que levanta.
Pero ¿dónde encontramos esta raíz en los textos sagrados?
Porque esto nos dará luces sobre el significado:
Levantar y elevar se encuentran en 1 Samuel 2:8
מֵקִ֨ים מֵעָפָ֜ר דָּ֗ל מֵֽאַשְׁפֹּת֙ **יָרִ֣ים** אֶבְי֔וֹן לְהוֹשִׁיב֙ עִם־ נְדִיבִ֔ים וְכִסֵּ֥א כָב֖וֹד יַנְחִלֵ֑ם כִּ֤י לַֽיהוָה֙ מְצֻ֣קֵי אֶ֔רֶץ וַיָּ֥שֶׁת עֲלֵיהֶ֖ם תֵּבֵֽל׃
Él levanta del polvo al pobre; del muladar eleva al necesitado, para hacerlo sentar con los nobles, y les da en herencia un trono de gloria; porque de Hashem son los cimientos de la tierra, y sobre ellos asentó el mundo.
Aquí la raíz es la misma que en יָרִים:
- יָרִים → “levantará, elevará” (1 Samuel 2:8).
- מֵרִים → “el que levanta, elevando” (Salmo 3:4).
Ambas proceden de רוּם y conservan la idea de elevar.
La diferencia es la forma verbal:
- יָרִים = verbo conjugado (“levantará”).
- מֵרִים = participio (“el que levanta”).
Entonces comprendemos que es Hashem quien levanta del polvo y en 1 Samuel 2:8 eleva del muladar:
Del polvo (מֵעָפָר): וַיִּיצֶר יְהוָה אֱלֹהִים אֶת-הָאָדָם, עָפָר מִן-הָאֲדָמָה… “Y formó Hashem Elohim al hombre del polvo de la tierra”… (Génesis 2:7)
Del polvo: como Quien crea al hombre desde el origen, como Aquél que formó al ser del polvo y le dio vida.
Del muladar: de la máxima humillación, el abandono, la enfermedad, la pobreza extrema y la vergüenza. Esto da cuenta del poder radical de Dios: toma a una persona que la sociedad considera en el muladar, limpia su vida y la eleva hasta la posición más alta y digna posible (un trono de gloria).
Y aquí aparece algo que no puede pasar desapercibido: Entonces vemos que es Hashem quien levanta del polvo (מֵקִים) y eleva al necesitado del muladar (יָרִים). Y pienso que utiliza dos palabras porque son dos elevaciones distintas: una para quien apenas comienza (porque del polvo fuimos creados; Génesis 2:7), que con la creación es levantado, y otra para quien ha caído. Es el mismo movimiento, el mismo gesto divino, dirigido tanto a quien fue formado del polvo como a quien fue reducido a él por la vergüenza, la pérdida o el abandono. Y en ambas es Hashem quien eleva o levanta.
Esto nos regresa al versículo del Salmo con otra luz. “Tú, el que levanta mi cabeza” no es entonces una frase más de súplica: es la invocación de esa misma fuerza que ya obró una vez al formar al ser humano del polvo, y que puede obrar de nuevo sin importar cuán bajo se haya llegado a caer. Levantar la cabeza no es solo salir de una dificultad puntual, sino volver al gesto con el que Hashem nos creó desde el principio. Por eso este nombre, Vav He Vav, no mira hacia adelante en busca de algo nuevo por alcanzar, sino hacia atrás: al momento en que Dios nos tomó del polvo y decidió levantarnos.
Pero saber que Hashem es quien levanta —y que lo hace igual desde el polvo que desde el muladar— deja todavía una pregunta abierta: ¿qué implica, para el ser humano, ser levantado por Hashem? Ser tomado del polvo y sostenido por encima del muladar no es un hecho que quede en el pasado, sin consecuencia; transforma algo en quien lo recibe. Los comentaristas de este salmo, al detenerse palabra por palabra en “escudo”, “gloria” y “el que levanta mi cabeza”, nos ayudan a ver justamente eso: no solo que Hashem levanta, sino qué se vuelve verdad en la vida de quien es levantado.
Metzudat David
וְאַתָּה ה׳ מָגֵן בַּעֲדִי לְשָׁמְרֵנִי מֵרָעָתָם. כְּבוֹדִי וּמֵרִים רֹאשִׁי שֶׁלֹּא אֵבוֹשׁ.
Pero Tú, Hashem, **eres un escudo a mi favor para protegerme de su maldad**. Mi gloria, y el que levanta mi cabeza para que no me avergüence.
וְאַתָּה ה׳. אֲבָל לֹא כֵן הוּא כִּי אַתָּה מָגֵן בַּעֲדִי וְתוֹמֵךְ כְּבוֹדִי וּמֵרִים רֹאשִׁי כִּי אַחֲזוֹר לְמַלְכוּתִי.
Pero Tú, Hashem, no es así; porque Tú **eres un escudo a mi favor, sostienes mi gloria y levantas mi cabeza, pues volveré a mi reino.**
Metzudat Zion
מָגֵן. עִנְיַן מַחֲסֶה כְּהַמָּגֵן הַזֶּה הַמַּצִּיל אֶת הַלּוֹבְשׁוֹ מִמַּכַּת חֶרֶב וַחֲנִית.
“Escudo” significa **protección o refugio**, como un escudo que salva a quien lo lleva de los golpes de la espada y de la lanza.
Radak
אַתָּה ה׳ מָגֵן בַּעֲדִי: הֵפֶךְ מַה שֶּׁאוֹמְרִים אֵלּוּ שֶׁאוֹמְרִים אֵין לוֹ יְשׁוּעָה לֹא בָּעוֹלָם הַזֶּה וְלֹא בָּעוֹלָם הַבָּא. כָּךְ הֵם חוֹשְׁבִים וְאוֹמְרִים, וְאַתָּה תַּעֲשֶׂה הֵפֶךְ דִּבְרֵיהֶם וְתִהְיֶה לִי לְמָגֵן לְהוֹשִׁיעֵנִי בָּעוֹלָם הַזֶּה וּבָעוֹלָם הַבָּא.
Pero tú, Hashem, **eres mi escudo: lo contrario de lo que dicen quienes afirman que no hay esperanza para mí en este mundo ni en el venidero. Así piensan y dicen; pero tú harás todo lo contrario y serás mi escudo para librarme en este mundo y en el venidero.**
כְּבוֹדִי – הַכָּבוֹד הוּא הַנֶּפֶשׁ, כְּמוֹ “וַיִּגֶל כְּבוֹדִי” (תהלים ט״ז:ט׳), “לְמַעַן יְזַמֶּרְךָ כָבוֹד” (תהלים ל׳:י״ג). וּמִלַּת מָגֵן שֶׁכְּבָר הִזְכִּיר, יֵשׁ לְהָבִין כָּאן “מָגֵן בַּעֲדִי” וּ”מָגֵן כְּבוֹדִי”. אוֹ יֵשׁ לְפָרֵשׁ כְּבוֹדִי כְּנֶגֶד הַקָּלוֹן שֶׁהָיָה לוֹ כְּבוֹרֵחַ.
Mi gloria: la "gloria" es el alma, como en «y mi gloria se regocija» (Salmo 16:9) y «para que mi gloria te cante alabanzas» (Salmo 30:13). La palabra «escudo», que ya ha usado, debe entenderse aquí como «un escudo a mi alrededor» y «un escudo de mi gloria». O bien, «mi gloria» puede entenderse como lo opuesto a la deshonra que fue suya cuando huía como fugitivo.
וּמֵרִים רֹאשִׁי – שֶׁלֹּא אֵבוֹשׁ וְלֹא יִפְּלוּ פָּנַי לִפְנֵי אוֹיְבַי, אֶלָּא אֵלֵךְ בְּקוֹמָה זְקוּפָה וּבְרֹאשׁ נָשׂוּי; כִּי כַּאֲשֶׁר תּוֹשִׁיעֵנִי, יַכִּירוּ וְיֵדְעוּ כִּי סָלַחְתָּ לִי הֶעָוֹן עַל־יְדֵי הַיִּסּוּרִים שֶׁיִּסַּרְתַּנִי.
Y el que levanta mi cabeza, para que no sea avergonzado ni mi semblante decaiga delante de mis enemigos, sino que camine erguido y con la cabeza en alto; porque cuando me libres, reconocerán y sabrán que me has perdonado la iniquidad mediante este castigo con el que me has castigado.
Steinsaltz
אבל אתה, ה’, מגן בעדי. כבודי, כלומר מקור כבודי, ומרים ראשי. אינך מניח לי להיות נדחה ומושפל לגמרי.
Pero tú, Hashem, me proteges. Tú eres mi gloria, es decir, la fuente de mi gloria, y tú levantas mi cabeza. No permites que sea completamente rechazado y humillado.
Si nos detenemos en cada uno de los comentarios, este salmo genera varias interpretaciones importantes: la protección de Hashem, la gloria —que, como veremos, tiene su origen en Él— y el retorno al lugar de origen. Metzudat David lo interpreta como el retorno hacia el reino, siendo este la gloria del hombre en Hashem.
La idea del retorno al lugar de origen se hace explícita en esta interpretación, lo que permite también comprender la esperanza que se desprende de esto, no solo en esta vida sino en la venidera. Si vienes del origen es para retornar a él. Si además Hashem es el origen y el propósito es retornar a Él, entonces podemos decirle “serás mi escudo para librarme en este mundo y en el venidero” (Radak).
¿Pero quién retorna, quién ha llegado a este plano?
Según los comentarios, el alma: “Mi gloria: la ‘gloria’ es el alma, como en «y mi gloria se regocija» (Salmo 16:9) y «para que mi gloria te cante alabanzas» (Salmo 30:13). La palabra «escudo», que ya ha usado, debe entenderse aquí como «un escudo a mi alrededor» y «un escudo de mi gloria».” (Radak) El alma en Hashem y en sus obras (porque provenimos de Él), ¿para qué? Para cantar alabanzas, que —como veremos más adelante— implican un reconocimiento de la presencia de Hashem.
Protección, retorno y alma no son entonces tres ideas distintas que este salmo ofrece por separado, sino una sola verdad vista desde tres ángulos: quien es escudado por Hashem lo es porque le pertenece; quien retorna, retorna porque de Él salió; y quien alaba, alaba porque en ese regocijo reconoce el origen que nunca dejó de tener. Levantar la cabeza, entonces, no es un alivio pasajero frente a una dificultad puntual, sino la señal más clara de que el alma ha recordado de dónde viene y a quién pertenece.
Es una meditación que provee protección precisamente porque conecta con el momento primigenio donde la luz de Dios creó al ser humano y le dio un lugar en este mundo para desarrollar la potencialidad divina proveniente de Él. Precisamente por ello es Hashem quien levanta la cabeza de quien lo invoca, y se convierte, para quien lo invoca, en su gloria y escudo.
La gloria aquí se manifiesta porque todo lo creado y toda su potencialidad provienen de Hashem, por lo que la gloria es la luz de Hashem, sin la cual nada de lo que existe hubiese podido existir. En lugar de ser una autoexaltación, esta invocación es una exaltación a la gloria de Hashem presente en lo creado y a la posibilidad de levantar la cabeza por encima de las circunstancias: elevar la consciencia por encima de las limitaciones del ego y del tiempo físico, pero también un reconocimiento de la dignidad de aquel que se sabe proveniente del Padre (del reino de Hashem).
Al meditar en este versículo junto con las letras והו, el alma recuerda su estatus original (su preexistencia) y, por lo tanto, ningún problema del mundo material (“escudo para mí”) puede dañarla, porque se sabe de origen divino.
El Nombre: Vav-He-Vav (והו) y la Creación
Las letras que componen este nombre contienen una carga simbólica que explica por qué conecta con el momento primigenio:
-
ו (Vav) Representa una línea vertical, un canal de conexión que une los mundos celestiales con la realidad física. Es el “gancho” que trae la energía de la creación hacia abajo.
-
ה (He) Es la letra de la expresión, el soplido de la respiración (conectando con el Néfesh y la Neshamá). Representa la matriz de la creación, el contenedor que da forma a la Luz.
-
ו (Vav) Al repetirse al final, es la promesa de retorno (no de ida, sino de retorno) a la fuente de la creación.
Reflexión sobre la preexistencia
Culturalmente, siempre nos han hablado de la vida eterna, de lo que sucede después de la muerte e incluso de la eternidad posible después de esta… como si se tratara de un espacio desconocido al que nadie ha ido antes y del que nadie puede dar cuenta. Sin embargo, este nombre de Dios nos conecta no con una postexistencia sino con una preexistencia, el lugar conocido, de donde venimos y del cual llegamos por alguna razón.
No se trata de una casualidad que te puso aquí, ni de la selección del más fuerte, sino de alguien que nace con un propósito y que viene a la vida por una razón. Esto nos conecta también con la idea de una chispa divina dentro del ser que nos hace conscientes de que la potencialidad es alcanzada precisamente por la gloria de Hashem, por su presencia en lo creado (es decir, en cada uno de nosotros):
“Todas las almas están preparadas antes de la fundación del mundo” (Libro de Enoc eslavo, xxiii. 5, citado en Kaufmann et al., s.f.).
Efectos de la aproximación a Dios a través de esta energía Vav he vav
- Ser levantado desde cualquier punto de partida — no importa si se viene “del polvo” (el origen mismo) o “del muladar” (la caída, la vergüenza, el abandono): es el mismo gesto divino, מֵרִים, el que actúa en ambos casos. Esto sale directo del análisis de 1 Samuel 2:8.
- Protección real, no solo simbólica — los comentaristas (Metzudat Zion, Radak) coinciden en que “escudo” significa refugio concreto frente al daño, y que esa protección se extiende “en este mundo y en el venidero”.
- Recuperar dignidad frente a otros — esto sale específicamente de Radak sobre “el que levanta mi cabeza”: caminar erguido, sin vergüenza, delante de quienes antes veían la caída.
- Recordar que el alma proviene de Hashem (preexistencia) — desarrollado tanto en la interpretación de Radak sobre “gloria = alma” como en la sección final sobre preexistencia: el alma no nace de la nada, ya existía antes, preparada con propósito.
- Reconocer la pertenencia, no la casualidad — la sección final lo dice explícitamente: no es “la selección del más fuerte” sino haber nacido con una razón. Esto también conecta con “quien retorna, retorna porque de Él salió”.
- Elevar la consciencia por encima del ego y del tiempo físico — esto ya estaba en tu texto original (“elevar la consciencia por encima de las limitaciones del ego y del tiempo físico”), y el capítulo lo sostiene con todo el argumento del retorno.
- Activar la alabanza como reconocimiento — desarrollado en la sección de comentaristas: alabar no es cortesía, es el acto de reconocer en voz alta el origen divino del alma.
- La promesa del retorno (movimiento hacia la fuente) — esto viene directo del simbolismo de la letra Vav final: no es un ir, es un volver a la fuente de la creación.
Nota sobre el método: Cuando leemos el significado del nombre de Dios desde el salmo que lo contiene, vemos cómo este se presenta con una energía propia, hermosa y reveladora. Este no es el único camino para acercarse a un nombre de Dios: existe una rica tradición cabalística, transmitida por distintos maestros a lo largo de generaciones, que el lector interesado puede explorar por su cuenta en las obras y enseñanzas dedicadas específicamente a ese camino. Lo que aquí ofrezco es otra vía posible: el estudio directo del salmo asociado a cada nombre —su hebreo, su gramática, sus comentaristas clásicos— como un camino más de acercamiento, que a veces confirma lo que la tradición oral ya enseña, y otras veces revela matices propios pero no incongruentes con la Torá y la tradición.
Observaciones y reflexiones
Algunas observaciones referentes a este nombre resultado de mi propia interpretación pueden leerse en 01-observaciones-vav-he-vav
Referencias
Los versículos fueron consultados en HebrewBible y Sefaria. Las traducciones al español son propias de la autora y se realizan de forma literal a partir del texto hebreo.
1 Samuel 2:8.
Génesis 2:7.
Gozlan. (2012). La Kabbalah de la Conexión con D-ios.
hebrewbible.app. (s.f.). Salmos 3:4, pronunciación en hebreo. https://hebrewbible.app/es/texts/Salmos.3.4
Kaufmann Kohler, Isaac Broydé, y Ludwig Blau. (s.f.). “Soul”. The Jewish Encyclopedia. http://www.jewishencyclopedia.com/articles/12340-preexistence-of-the-soul
Libro de Enoc eslavo, XXIII.5, citado en Kaufmann et al.
Salmo 3:4.
Salmo 16:9.
Salmo 30:13.
Sefaria. (s.f.). Salmos 3:4, con comentarios de Metzudat David, Metzudat Zion, Radak y Steinsaltz. Sefaria Library. https://www.sefaria.org/Psalms.3.4?ven=hebrew%7CTanach_with_Ta%27amei_Hamikra&lang=bi&with=Steinsaltz&lang2=en
