Por qué Lamed Aleph Vav aparece con los salmos intercambiados

Al iniciar el estudio de Lamed Aleph Vav en su posición 11 (Jojmá), lo desarrollé con el Salmo 105:1, bajo el título “Los pasos de la virtud”. Continué el recorrido hasta llegar a la posición 17 (Biná), que correspondía al Salmo 27:13.

Antes de comenzar el estudio de esta segunda posición, noté que había invertido por error los salmos correspondientes a cada Nombre. Corregí entonces el orden, dejando:

  • Posición 11 (Jojmá): Salmo 27:13
  • Posición 17 (Biná): Salmo 105:1

Con esta corrección ya hecha, comencé el desarrollo del Salmo 27:13 en su nueva posición. Pero cuanto más avanzaba en el análisis, más notaba que el resultado se correspondía mejor con el carácter de Biná que con el de Jojmá.

Volví entonces a revisar el capítulo que había reasignado a la posición 17, y la misma sensación se confirmó: su contenido no resonaba con esa posición.

Jojmá y Biná: una diferencia estructural, no solo temática

Jojmá (חכמה) es el primer destello, la intuición pura, el punto antes de que tenga forma. Se describe tradicionalmente como un relámpago instantáneo de conocimiento: llega de golpe, completo, todavía sin desarrollar. Se asocia con “de dónde” (מאין) — el conocimiento que surge de la nada, sin proceso lógico previo.

Biná (בינה) es lo que recibe esa chispa y la despliega, la analiza, la estructura, la convierte en algo comprensible y aplicable. Si Jojmá es el punto, Biná es la línea que se extiende desde ese punto: construye, distingue, organiza. Se asocia con “entender una cosa a partir de otra” (מבין דבר מתוך דבר).

En una frase: Jojmá es el destello que sabe sin saber cómo sabe; Biná es la construcción que explica cómo y por qué.

Salmo 105:1: instrucción directa, sin ambigüedad

הוֹדוּ לַיהוָה קִרְאוּ בִשְׁמוֹ הוֹדִיעוּ בָעַמִּים עֲלִילוֹתָיו

“Dad gracias a Hashem; invocad Su Nombre; haced conocer entre los pueblos Sus obras.”

Este versículo es, gramaticalmente, un imperativo puro: tres órdenes directas, sin condición, sin ambigüedad, sin nada que resolver en el propio texto. Se recibe completo, de una sola vez, como una instrucción que no necesita ser desplegada para ser comprendida —solo obedecida. Es, en su propia estructura gramatical, un destello: llega entero, sin desarrollo interno.

Salmo 27:13: una condición que el propio texto se niega a cerrar

לוּלֵא הֶאֱמַנְתִּי לִרְאוֹת בְּטוּב־יְהוָה בְּאֶרֶץ חַיִּים

“Si no hubiese creído ver la bondad de Hashem en la tierra de los vivientes…”

Este versículo, en cambio, es una frase condicional que el propio David deja abierta: nunca dice qué habría pasado si no hubiera creído. Esta apertura no es un accidente de traducción ni un error gramatical —es, de hecho, una de las quince palabras de todo el Tanaj marcadas por los masoretas con puncta extraordinaria (puntos por encima y por debajo de las letras), y la única de las quince marcada por ambos lados a la vez (Tov, 2001). Los propios masoretas reconocieron que esta palabra exigía ser completada, interpretada, desplegada —tanto que generaciones de comentaristas (Rashi, Ibn Ezra, Alshich, Radak, Metzudat David, entre otros) han ofrecido lecturas distintas para cerrar la misma condición abierta.

Este versículo no se recibe completo. Exige análisis. Exige que el lector lo complete, lo interpele e interprete. Es, en su misma gramática, un acto de Biná: la construcción que despliega lo que quedó incompleto.

La decisión

Por esta razón, volví a la asignación con la que había comenzado, antes de mi primera corrección:

  • Salmo 105:1 permanece en la posición 11, dentro de Jojmá.
  • Salmo 27:13 permanece en la posición 17, abriendo Biná.

El nombre hebreo en sí —Lamed Aleph Vav— no cambia en ninguna de las dos posiciones; sin embargo, en cada una adquiere una energía y un significado distintos. Por eso el salmo que ilustra cada posición debe ser coherente con la función del Nombre en ese lugar específico — más allá de la numeración que yo misma había heredado como punto de partida al comenzar este recorrido.

Queda, como siempre en este recorrido, la posibilidad de que otra lectura sea posible. Ofrezco esta como la mía, razonada y documentada, para que quien la lea pueda evaluarla, esperando que este cambio no se entienda como una forma de ego o soberbia —el Santo, bendito sea, me libre de eso— sino como parte de este trabajo que he estado haciendo para mí y que comparto con amor para aquel que lo quiera leer.

Referencias

Tov, Emanuel. Textual Criticism of the Hebrew Bible. 2nd revised edition. Minneapolis: Fortress Press; Assen: Royal Van Gorcum, 2001.