Porque Hashem me sostiene

Aleph Caf Aleph

Valor 22

Salmo 3:6

אֲנִ֥י שָׁכַ֗בְתִּי וָֽאִ֫ישָׁ֥נָה הֱקִיצ֑וֹתִי כִּ֖י יְהוָ֣ה יִסְמְכֵֽנִי׃

Yo me acosté y dormí; desperté, porque Hashem me sostiene.

Aquí יִסְמְכֵֽנִי no está en pasado, como se expresa en algunas traducciones, sino en presente continuo o futuro: “me sostiene” o “me sostendrá”, mientras que los tres primeros verbos sí están en pasado. Esto indica:

  1. Un soporte que no termina: El acto de acostarse, dormir y despertar fue un evento de una sola noche (pasado). Pero el soporte de Hashem es una acción continua, eterna y permanente (presente continuo). Hashem lo sostuvo anoche, lo sostiene hoy mientras canta, y lo sostendrá mañana cuando enfrente a sus enemigos.
  2. La causa y el efecto: David pudo completar las acciones del pasado (dormir y despertar) solo porque está sumergido dentro de una realidad presente y futura: la mano de Hashem lo está sosteniendo activamente en todo momento.

Ahora bien, la palabra sostener aparece por primera vez en la Torá en:

לז וַיַּ֨עַן יִצְחָ֜ק וַיֹּ֣אמֶר לְעֵשָׂ֗ו הֵ֣ן גְּבִ֞יר שַׂמְתִּ֥יו לָךְ֙ וְאֶת־ כָּל־ אֶחָ֗יו נָתַ֤תִּי לוֹ֙ לַעֲבָדִ֔ים וְדָגָ֥ן וְתִירֹ֖שׁ סְמַכְתִּ֑יו וּלְכָ֣ה אֵפ֔וֹא מָ֥ה אֶֽעֱשֶׂ֖ה בְּנִֽי׃

“Y respondió Isaac y dijo a Esaú: He aquí, lo he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus hermanos; de trigo y de vino nuevo lo he sustentado; y para ti, pues, ¿qué haré, hijo mío?”

En Génesis 27:37, Isaac sostiene a Jacob mediante una provisión material concreta: trigo y vino nuevo, un sustento con objeto tangible. En Salmo 3:6, en cambio, David no recibe ningún objeto: יִסְמְכֵנִי describe un sostén existencial, que actúa precisamente en ausencia de toda provisión visible, mientras el cuerpo duerme y la conciencia está suspendida.

La raíz compartida no implica entonces una equivalencia de significado, sino una progresión: el mismo verbo que en Génesis describe el sostén a través de lo material, en el Salmo describe el sostén cuando lo material —y hasta la conciencia misma— ha quedado en suspenso.

Desde mi lectura, en la Torá el trigo y el vino tienen un significado simbólico importante: no resulta casual que el primer uso de este verbo aparezca unido precisamente al trigo (dagán) y al vino nuevo (tirósh). En toda la Escritura ambos constituyen una pareja simbólica que representa la plenitud de la bendición divina.

El trigo es el alimento básico que sostiene la vida. Con él se prepara el pan, símbolo del sustento cotidiano y de todo aquello que permite al ser humano permanecer en pie.

El vino, por su parte, representa la alegría, la abundancia y la plenitud. No responde a una necesidad inmediata de supervivencia, sino que expresa una vida que ha alcanzado un estado de bendición.

Por ello, cuando Isaac afirma que Jacob ha sido “sustentado con trigo y vino”, no está describiendo únicamente una provisión material. El verbo סמך revela que el verdadero protagonista es el sostén mismo: Hashem preserva la vida, provee lo necesario para subsistir y conduce a la plenitud de la bendición.

Esta idea enlaza con el nombre anterior (06-lamed-lamed-he), donde vimos que Elohim crea las posibilidades de la creación y Adonai conduce a la transformación mediante el sometimiento a Su voluntad. El trigo llega a ser pan y las uvas llegan a ser vino gracias a esa colaboración.

Sin embargo, en este Nombre (Aleph Caf Aleph) la perspectiva cambia. El hombre ya no trabaja, ni transforma, ni siquiera permanece consciente: duerme. Aun así, David afirma:

כִּי יְהוָה יִסְמְכֵנִי

“Porque Hashem me sostiene.”

El sostén de Hashem no depende de la actividad del hombre. Incluso cuando cesa toda acción y toda conciencia, Hashem continúa sustentando la vida. El hombre puede colaborar en la transformación de la creación mientras está despierto, pero solo Hashem puede sostener la existencia durante la noche.

David descubre que despertar no es un derecho adquirido, sino una manifestación cotidiana del sostenimiento continuo de Hashem. Cada despertar constituye un don inmerecido, un regalo gratuito (Janán) solicitado en el Nombre Lamed Lamed He, que ahora se hace visible en la experiencia diaria: Hashem ha seguido sosteniendo la vida durante toda la noche.

El Nombre de Hashem Aleph Caf Aleph está contenido en estas tres palabras: “yo me acosté y dormí”

אֲנִ֥י שָׁכַ֗בְתִּי וָֽאִ֫ישָׁ֥נָה

Me llama mucho la atención que, si el nombre y salmo anterior nos hablaban del día y de lo que el alma hace durante el día en su camino hacia Adonai, en este nombre y salmo nos encontramos con lo que sucede durante la noche (yo me acosté y dormí). No se trata solamente de un acto, sino de una consciencia de ser sostenido aun cuando no se tenga consciencia de ello mientras se duerme, y esto separa al versículo del mero acto para ubicarlo en un contexto mucho más profundo.

Veamos qué connotación tiene el acto de dormir en la Torá:

La raíz verbal שָׁכַב (shajav) aparece por primera vez en la Torá en el libro de Génesis 19:4.

Aparece bajo la forma conjugada Yishkábu (יִשְׁכָּבוּ), que significa “se acostaron” o “iban a acostarse”, dentro del relato de la destrucción de la ciudad de Sodoma:

טֶרֶם יִשְׁכָּבוּ, וְאַנְשֵׁי הָעִיר אַנְשֵׁי סְדֹם נָסַבּוּ עַל הַבַּיִת… “Aún no se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los hombres de Sodoma, rodearon la casa…” — (Génesis 19:4)

Sin embargo, esa primera ocurrencia no alcanza a desarrollar un sentido teológico: describe una acción que ni siquiera llega a consumarse, interrumpida por la irrupción violenta de los hombres de la ciudad.

Es en Génesis 28:11, en el relato de la escalera de Jacob, donde el verbo aparece por primera vez cargado de una función reveladora, y lo hace en dos momentos: primero para describir la acción física de Jacob al acostarse, y luego en la bendición que Hashem le da directamente desde lo alto de la escalera.

El texto describe cómo Jacob llega a un lugar sagrado al ponerse el sol, toma una piedra como almohada y se dispone a dormir.

  • Texto en hebreo: וַיִּשְׁכַּב בַּמָּקוֹם הַהוּא׃
  • Transliteración: Vayishkáv bamajóm hahú.
  • Traducción: “Y se acostó en aquel lugar”

Génesis 28:13

Mientras Jacob duerme, tiene la visión de la escalera que conecta la Tierra con el Cielo. Hashem se le aparece en la cima y le promete que la tierra en la que está acostado le pertenecerá a él y a su descendencia.

  • Texto en hebreo: הָאָרֶץ אֲשֶׁר אַתָּה שֹׁכֵב עָלֶיהָ לְךָ אֶתְּנֶנָּה וּלְזַרְעֶךָ׃
  • Transliteración: Haáretz ashér atáh shojév aléja lejá etnénah ulzaréja.
  • Traducción: “La tierra en la que estás acostado, te la daré a ti y a tu descendencia”.

En Génesis 28, con una piedra como almohada, Jacob se acostó en aquel lugar y duerme; y ese dormir le da una visión: una escalera que conecta la tierra donde duerme con el cielo. No cualquier tierra, sino aquella en la que duerme. Esto es, desde mi lectura, una conexión con la dimensión espiritual aun durante la noche y más allá del sueño o la vigilia. El sostenimiento que recibe David proviene de esa conexión espiritual que permanece gracias a la consciencia de ser sostenido por Hashem.

En el relato de Jacob, el acto de acostarse deja de ser un simple descanso físico para convertirse en el escenario donde se manifiesta una realidad espiritual permanente. Jacob se duerme sobre la tierra y, mientras toda actividad consciente cesa, Hashem le revela la escalera que une el cielo y la tierra. Al despertar comprende que Hashem estaba allí incluso antes de que él fuera consciente de Su presencia: «Ciertamente Hashem está en este lugar, y yo no lo sabía» (Génesis 28:16).

David parece partir de esa misma experiencia, pero desde una comprensión aún más profunda. Ya no necesita una visión para descubrir que Hashem permanece presente durante la noche. Simplemente afirma: «Porque Hashem me sostiene». El sostén divino no depende de la vigilia ni de la conciencia del hombre; continúa actuando incluso cuando este duerme. El despertar deja así de ser un acontecimiento biológico para convertirse en el testimonio cotidiano de que Hashem ha permanecido sosteniendo la vida durante toda la noche.

Todo esto me hace confirmar nuevamente que 1) hay una relación entre Hashem y el hombre, y 2) que esta relación es bidireccional.

David clama todo el día <=====> Hashem sostiene durante la noche cuando David ya no clama.

El salmo, además, aporta una certeza que permite introducir desde ya un concepto que apenas se asoma en este Nombre: la fe. No es aquí donde se desarrolla plenamente, sino que se revela con mayor profundidad en el Nombre Lamed Aleph Vav Creer para ver la Bondad-de-Hashem, donde creer (הֶאֱמַנְתִּי) se convierte precisamente en la condición para ver. Pero ya aquí empieza a intuirse: si David puede dormir confiando en que Hashem lo sostiene sin necesidad de vigilancia, algo parecido a esa misma fe ya está operando, incluso antes de que ese Nombre aparezca explícitamente.

Hasta aquí hemos mirado el versículo 6 de forma aislada, extrayendo su significado a través de otras apariciones del mismo verbo en la Torá. Pero vale la pena ahora volver a este versículo dentro de su propio contexto: el Salmo 3 completo, para ver exactamente dónde se ubica y hacia dónde conduce.

Salmo 3 completo

Salmo 3:1

מִזְמוֹר לְדָוִד בְּבָרְחוֹ מִפְּנֵי אַבְשָׁלוֹם בְּנוֹ׃

“Salmo de David, cuando huía de delante de Absalón, su hijo.”

El salmo se abre situando a David en el momento más vulnerable de su reinado: perseguido por su propio hijo. Es sobre este trasfondo de fuga y amenaza que se construye toda la certeza que sigue.

Salmo 3:2

יְהוָה מָה־רַבּוּ צָרָי רַבִּים קָמִים עָלָי׃

“Hashem, ¡cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos se levantan contra mí.”

Salmo 3:3

רַבִּים אֹמְרִים לְנַפְשִׁי אֵין יְשׁוּעָתָה לּוֹ בֵאלֹהִים סֶלָה׃

“Muchos dicen de mi alma: ‘No hay salvación para él en Elohim.’ Selah.”

La voz de los adversarios intenta imponer una sentencia: que ni siquiera Elohim puede salvarlo. Es contra esta misma afirmación que el resto del salmo construye su respuesta.

Salmo 3:4

וְאַתָּה יְהוָה מָגֵן בַּעֲדִי כְּבוֹדִי וּמֵרִים רֹאשִׁי׃

“Y Tú, Hashem, escudo alrededor de mí, mi gloria y el que levanta mi cabeza.”

El Nombre de Hashem Aleph Caf Aleph se encuentra en el medio de estos versículos, rodeado de tal certeza:

Hashem ya no es solo el creador que se va revelando en Mem He Shin, ni Adonai que conduce a la transformación mediante el sometimiento de la voluntad en Lamed Lamed He, sino que se convierte en escudo, gloria y en quien ensalza (levanta) la cabeza.

Salmo 3:5

קוֹלִי אֶל־יְהוָה אֶקְרָא וַיַּעֲנֵנִי מֵהַר קָדְשׁוֹ סֶלָה׃

“Mi voz, hacia Hashem clamo, y Él me respondió desde el monte de Su santidad. Selah.”

יְהוָה no es solo a quien se le clama todo el día o cuando se tiene un problema (nombres anteriores), sino aquel que responde como consecuencia de ese clamor: responde desde el monte de Su santidad.

Salmo 3:6

אֲנִי שָׁכַבְתִּי וָאִישָׁנָה הֱקִיצוֹתִי כִּי יְהוָה יִסְמְכֵנִי׃

“Yo me acosté, y dormí; desperté, porque Hashem me sostiene.”

David puede descansar porque sabe que Hashem ya lo sostiene.

Salmo 3:7

לֹא־אִירָא מֵרִבְבוֹת עָם אֲשֶׁר סָבִיב שָׁתוּ עָלָי׃

“No temeré a miríadas de pueblo que alrededor se han puesto contra mí.”

No temeré a diez millares de gentes, porque tú estás conmigo, Hashem, porque tú me respondes, eres mi escudo y mi gloria.

Salmo 3:8

קוּמָה יְהוָה הוֹשִׁיעֵנִי אֱלֹהַי כִּי־הִכִּיתָ אֶת־כָּל־אֹיְבַי לֶחִי שִׁנֵּי רְשָׁעִים שִׁבַּרְתָּ׃

“¡Levántate, Hashem! ¡Sálvame, Elohai! Porque golpeaste a todos mis enemigos en la mejilla; los dientes de los malvados quebraste.”

Levántate, Hashem, porque tú ya has vencido a mis enemigos antes.

Salmo 3:9

לַיהוָה הַיְשׁוּעָה עַל־עַמְּךָ בִרְכָתֶךָ סֶּלָה׃

“De Hashem es la salvación; sobre Tu pueblo, Tu bendición. Selah.”

Aquí David reconoce que la salvación pertenece a Hashem, la salvación que se obtiene cuando nos hace tornar y hace resplandecer Su rostro 05-mem-he-shin.

Cada mañana, antes incluso de que desaparezcan las dificultades, el hombre ya ha recibido una prueba silenciosa de que Hashem continúa sosteniendo su existencia. Por eso David puede concluir el salmo diciendo que la salvación pertenece a Hashem: no solo porque espera ser librado de sus enemigos, sino porque ya ha experimentado esa salvación en el hecho, aparentemente sencillo, de haber despertado una vez más.

Efectos de la aproximación a Dios a través de esta energía

  • Desarrolla una profunda confianza en el sostenimiento continuo de Hashem — permite descansar aun en medio de la incertidumbre.
  • Disminuye el temor y la ansiedad — al reconocer que la protección de Hashem no cesa cuando la conciencia humana se suspende.
  • Conduce a experimentar el descanso como un acto de entrega — comprendiendo que la vida continúa siendo sostenida por Hashem incluso durante el sueño.
  • Fortalece la certeza de la presencia permanente de Hashem — tanto en los momentos de vigilia como en aquellos en los que el hombre no tiene control sobre sí mismo.
  • Despierta gratitud por el simple hecho de despertar cada mañana — reconociendo la vida como un don inmerecido renovado diariamente.
  • Ordena interiormente la vida — al recordar que el hombre no es quien sostiene su propia existencia; es Hashem quien la sostiene en todo momento.
  • Favorece una fe serena — capaz de descansar aun cuando las circunstancias externas permanezcan adversas, como ocurre con David rodeado de enemigos.
  • Permite afrontar el día sin temor — porque el alma comprende que quien la sostuvo durante la noche continuará sosteniéndola durante la jornada.
  • Profundiza la conciencia de dependencia de Hashem — desplazando la confianza desde las propias fuerzas hacia el sostén permanente de Hashem.
  • Consolida la relación bidireccional con Hashem — el hombre lo busca conscientemente durante el día, mientras Hashem sostiene al hombre incluso cuando este duerme y ya no puede buscarlo.

Durante el día el hombre puede caminar hacia Hashem; durante la noche descubre que siempre fue Hashem quien lo sostuvo.

Referencias

Fuentes bíblicas

Los Salmos fueron consultados en HebrewBible y Sefaria. Las traducciones al español de los textos bíblicos son propias de la autora y buscan ser literales respecto del texto hebreo. Cuando se utilizan textos de otras fuentes, la traducción al español se indica como traducción propia de la autora.

Salmo 3; Génesis 19:4; Génesis 27:37; Génesis 28:11-16.

hebrewbible.app. (s.f.). Salmos 3:6, pronunciación en hebreo. https://hebrewbible.app/es/texts/Salmos.3.6