El refugio elevado

Valor 47
Salmo 9:10

וִ֘יהִ֤י יְהוָ֣ה מִשְׂגָּ֣ב לַדָּ֑ךְ מִ֝שְׂגָּ֗ב לְעִתּ֥וֹת בַּצָּרָֽה׃

Este salmo se ha traducido comúnmente así: «Y será, SEÑOR, refugio al pobre, refugio para el tiempo de angustia». Sin embargo, al revisar el hebreo, no dice «pobre» sino «abatido», «quebrantado», «oprimido».

  • וִיהִי (vihí) → y sea, y llegue a ser.
  • יְהוָה (Hashem)
  • מִשְׂגָּב (misgav) → sustantivo. Altura inaccesible, refugio elevado, fortaleza elevada.
  • לַדָּךְ (la-dakh) → para el abatido, quebrantado, aplastado.
  • מִשְׂגָּב (misgav) → sustantivo. Altura inaccesible, refugio elevado, fortaleza elevada.
  • לְעִתּוֹת (le’ittot) → para tiempos, momentos, ocasiones.
  • בַּצָּרָה (ba-tsarah) → en la angustia, en la estrechez, en la aflicción.

Y sea Hashem un refugio elevado para el quebrantado; un refugio elevado para los tiempos de la angustia.

El nombre de Hashem se oculta en estas tres palabras:

מִשְׂגָּ֣ב מִ֝שְׂגָּ֗ב בַּצָּרָֽה׃
Altura inaccesible, refugio elevado; en la estrechez, en la aflicción o en la angustia.

ויהי, לדך - שאין לו כח שהוא שפל, על כן משגב בצרה כמשמעו, בצר לדך. ורבי דונש פירש בו: לשון יחיד מן דברי הבצרות. ואין זה מטעם המזמור.

Comentario de Ibn Ezra al Salmo 9:10

«Y sea. “Para el abatido” (לַדָּךְ): aquel que no tiene fuerza, que está humillado. Por eso, “fortaleza elevada en la angustia” (מִשְׂגָּב בַּצָּרָה) debe entenderse según su sentido simple: una fortaleza para el abatido cuando se encuentra en la estrechez. Rabí Dunash, en cambio, lo explicó como una forma singular derivada de la expresión “fortalezas” (הַבְּצָרוֹת). Pero esa interpretación no corresponde al sentido de este salmo.»

Comentario de Alshich

ויהי ה’ משגב כו’ לבא אל הענין נזכירה מאמרם ז”ל על פ’ וחנותי את אשר אחון שהראה הקב”ה למשה אוצר גדול ואמר לו אוצר זה למי א”ל למי שאין לו כו’ שיהיה שאין לו עון רק העדר זכיות וע”ד זה אמר דוד הלא בי מצאת בהצטרפך עם בית דינך זכות להצילני ותשפוט צדק אמנם מה שאבקש ממך הוא כי ויהי ה’ משגב לדך מזכיות להצילו מבית דינך המחייבו על דלות זכותו ולא בלבד כאשר יקדים תפלה לצרה כי אם גם משגב לעתות בצרה וזהו ליחיד:

«“Y sea Hashem una fortaleza elevada…” Para comprender este asunto, recordemos la enseñanza de nuestros sabios sobre el versículo: “Tendré misericordia de quien Yo quiera tener misericordia” (Éxodo 33:19). El Santo, bendito sea, mostró a Moisés un gran tesoro y le dijo: “¿Para quién es este tesoro?”. Él respondió: “Para quien no tiene…”; es decir, para quien no tiene méritos. No porque tenga pecado, sino porque carece de méritos.

En este mismo sentido dijo David: “¿Acaso no encontraste en mí, al presentarte con Tu tribunal, algún mérito para salvarme? Tú juzgas con justicia. Sin embargo, lo que te pido es esto: que Hashem sea una fortaleza elevada para quien carece de méritos, para salvarlo de Tu tribunal cuando lo condena por la pobreza de sus méritos. Y no solamente cuando la persona se adelanta a orar antes de la angustia, sino también que sea una fortaleza elevada en los tiempos de la angustia”. Y esto se refiere al individuo.»

Y esto da un sentido nuevo a la interpretación del salmo. En una palabra que por demás se repite —fortaleza elevada— pienso que se esconde un consejo, una sentencia, que además explica el «Y sea Hashem» del principio del Salmo: muchas veces, cuando estamos abatidos, esperamos ser sostenidos por otro ser humano, por situaciones o circunstancias que escapan a nuestro control; buscamos refugio sin orientación real, y el salmo da una enseñanza: «Y sea Hashem» —Aquel que te ponga por encima de las circunstancias—. Y sea Hashem el que sea tu refugio elevado.

La repetición de la palabra no creo que tenga una intención poética, sino la idea de un doble refugio para aquel que se encuentra en un momento de estrechez u opresión. También pienso que podría tratarse no solo de una protección, sino de un nuevo estado de consciencia, donde el ser humano puede no solamente sentir la protección de Hashem, sino poner su mente en dicha protección en medio de cualquier dificultad. Cuando leemos «Y sea Hashem un refugio elevado para el quebrantado; un refugio elevado para los tiempos de la angustia», vemos dos estados: el material (el quebranto) y el psicológico (la angustia). Entonces, aunque pueda venir el quebranto físico o material, la angustia proveniente de la incertidumbre o el malestar psicológico no encuentra asidero, porque Hashem te eleva por encima de las circunstancias.

Incluso, al leer la palabra repetida del nombre oculto, podríamos pensar en Hashem como refugio del refugio, y esto me lleva a la idea de lo que expresa Alshich: «El Santo, bendito sea, mostró a Moisés un gran tesoro y le dijo: “¿Para quién es este tesoro?”. Él respondió: “Para quien no tiene…”; es decir, para quien no tiene méritos. No porque tenga pecado, sino porque carece de méritos». Es decir, Moisés estaba convirtiéndose, en este momento, en un refugio del afligido por no tener méritos.

Qué belleza, además, entender que no solo se trata de no cometer faltas (no pecar), sino de tener méritos ante Hashem, y es la petición de Moisés la que provee ayuda al que no tiene méritos.

Esta distinción es más trascendental de lo que parece a primera vista: el mérito, según Alshich, no es simplemente la ausencia de falta —no haber pecado—, sino la presencia de un acto hacia otro. Son categorías distintas. Se puede no haber hecho daño a nadie y, aun así, no tener mérito, porque el mérito exige haber hecho algo por alguien.

Y hay algo aún más profundo en esto. Hashem, en Su misericordia, perdona directamente al pecador. Pero Alshich habla de un caso distinto: el de quien no ha pecado y, sin embargo, tampoco tiene méritos. Para este, la misericordia de Hashem no llega de la misma manera directa, sino a través de otro: el justo, el que sí tiene mérito, es quien puede interceder por él, como hizo Moisés. El mérito, entonces, no es solo una virtud que beneficia a quien la posee: es una función, casi una responsabilidad, hacia quien no tiene con qué presentarse. Quien tiene mérito y no lo pone al servicio del que no tiene ninguno, deja sin cumplir la razón misma de haberlo alcanzado.

Por eso Deuteronomio agrupa a la viuda, el huérfano y el extranjero: no son casos aislados de compasión, sino el lugar exacto donde el mérito del justo debe ejercer su función de intercesión. Como ya vimos en 12-he-he-ayin: «El excluir no afecta espiritualmente al excluido, sino que termina excluyendo a quien excluye al más desfavorecido. O dicho de otra manera: quien excluye al vulnerable no disminuye la dignidad del vulnerable; se aleja él mismo del Nombre de Hashem, porque el Nombre se manifiesta precisamente en la misericordia, la compasión y la fidelidad.» Aquí, ese alejamiento tiene un nombre más preciso: es la pérdida de un mérito que en verdad cuenta.

Esto hace pensar no solo en lo que se espera de nosotros (tener méritos), sino en lo que puede hacer el justo (ser refugio del afligido por no tener méritos). Entonces, de una u otra manera, tener méritos implica a su vez ser refugio del afligido —y nuevamente este nombre nos hace mirar hacia el oprimido— y genera esperanza a través de la misericordia de Hashem.

Y aquí es donde vuelvo a mi propia pregunta: ¿cómo logro hacer que Hashem sea mi refugio elevado? Solo pienso que es pidiéndole y clamándole que lo sea, porque no encuentro otra manera. Él es el sustento 13-yud-zain-lamed de todo lo creado; hay abundancia de todo lo necesario, y Él es quien puede guiarme a reparar las vasijas para que ese sustento llegue a mi vida y para dar sustento a otras personas. Él es quien guía en todo el proceso.

Efectos de la aproximación a Hashem a través de esta energía

  • Perspectiva elevada: capacidad de elevarse espiritualmente por encima de las circunstancias, saliendo de la estrechez de la angustia.
  • Misericordia gratuita: acceso al «tesoro» de Hashem, recibiendo auxilio aun cuando se carece de méritos propios.
  • Doble refugio: protección continua que actúa de manera preventiva (antes de la crisis) y como rescate de emergencia (durante el quebrantamiento).
  • Humildad purificadora: vaciamiento del ego y del autojuicio al aceptar con honestidad la propia vulnerabilidad.
  • Independencia de lo externo: liberación de procesos de dependencia de personas o circunstancias fuera de tu control
  • Transformación en instrumento: conversión de la persona en un puerto seguro (Misgav) para sostener a otros oprimidos.
  • Alineación de sustento: reparación de las vasijas internas para sintonizar con el flujo de abundancia (energía de י-ז-ל) y poder compartirlo.
  • Distinción del mérito real: claridad para entender que el mérito ante Hashem no es solo la ausencia de falta, sino la presencia de un acto hacia el que no tiene con qué sostenerse.
  • Función de intercesión: conciencia de que el mérito propio no es solo para beneficio personal, sino una responsabilidad activa de interceder por quien no tiene méritos.
  • Sanidad de la angustia psicológica: certeza de que, aunque el quebranto material pueda llegar, la angustia y la incertidumbre no encuentran asidero cuando la mente se sostiene en la protección de Hashem.
  • Solidaridad activa con el desvalido: impulso a no excluir a la viuda, el huérfano, el extranjero o cualquiera que atraviese opresión, sabiendo que la exclusión aleja del Nombre de Hashem antes que del excluido.
  • Confianza más allá del mérito propio: posibilidad de clamar a Hashem como refugio incluso cuando se siente no tener con qué merecerlo, porque Su misericordia no depende únicamente del mérito personal.

Referencias

Los Salmos fueron consultados en HebrewBible y Sefaria. Las traducciones al español de los textos bíblicos son propias de la autora y buscan ser literales respecto del texto hebreo. Cuando se utilizan textos de otras fuentes, la traducción al español se indica como traducción propia de la autora.

La correspondencia entre salmo y nombre así como las palabras donde aparecen las letras de los nombres de Dios se consultaron en Gozlan. (2012). La Kabbalah de la Conexión con D-ios.

Fuentes bíblicas

  • Deuteronomio 24:17
  • Éxodo 33:19
  • Salmo 9:10

Fuentes rabínicas

  • Alshich, M. Comentario al Salmo 9:10 en Sefaría.
  • Ibn Ezra, A. Comentario al Salmo 9:10 en Sefaría.

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