El espacio entre tú y el otro

He He Ayin

Valor 80

Salmo 6:5

שׁוּבָ֣ה יְ֭הוָה חַלְּצָ֣ה נַפְשִׁ֑י ה֝וֹשִׁיעֵ֗נִי לְמַ֣עַן חַסְדֶּֽךָ׃

Palabra por palabra

  • שׁוּבָה (shuváh) → vuelve, retorna. Es un imperativo dirigido a Hashem, de la raíz שׁוּב (volver, regresar).
  • יְהוָה (Hashem) → el Nombre divino.
  • חַלְּצָה (jaltsáh) → libera, rescata, saca, arranca. Proviene de חלץ, que significa sacar o librar de una situación de peligro.
  • נַפְשִׁי (nafshí) → mi alma, mi vida, mi ser.
  • הוֹשִׁיעֵנִי (hoshi’eni) → sálvame, líbrame.
  • לְמַעַן (lema’an) → por causa de, en atención a.
  • חַסְדֶּךָ (jasdéja) → Tu misericordia, Tu amor fiel, Tu bondad constante.

Vuelve Hashem libera (o rescata) mi alma, sálvame por causa de tu misericordia.
(sobre la ausencia de coma vocativa, ver Comas-vocativas)

Detengámonos ahora en algo que estas tres palabras tienen en común: las tres son verbos en imperativo dirigidos a Hashem.

Las tres palabras que contienen el nombre

שׁוּבָ֣ה חַלְּצָ֣ה ה֝וֹשִׁיעֵ֗נִי

Vuelve, rescata, sálvame (los tres verbos en imperativo).

La palabra vuelve, que ya habíamos estudiado anteriormente, ahora ya no se dirige al hombre, sino a Hashem. Encontramos esta palabra dirigida a Hashem en el siguiente versículo de Números 10:36.

Estos versículos se encuentran encerrados en dos nun invertidas que, según algunos autores y tradiciones, delimitan los versículos 35 y 36 y son considerados como un libro entero de la Torá (Tractate Soferim 6:1).

Números 10:35

וַיְהִ֛י בִּנְסֹ֥עַ הָאָרֹ֖ן וַיֹּ֣אמֶר מֹשֶׁ֑ה קוּמָ֣ה׀ יְהֹוָ֗ה וְיָפֻ֙צוּ֙ אֹֽיְבֶ֔יךָ וְיָנֻ֥סוּ מְשַׂנְאֶ֖יךָ מִפָּנֶֽיךָ׃

Traducción literal:

«Y sucedía al partir el Arca, y decía Moisés: “Levántate ׀ Hashem, y sean dispersados tus enemigos, y huyan los que te aborrecen de delante de Ti”».

Números 10:36

וּבְנֻחֹ֖ה יֹאמַ֑ר שׁוּבָ֣ה יְהֹוָ֔ה רִֽבְב֖וֹת אַלְפֵ֥י יִשְׂרָאֵֽל׃

Traducción literal:

«Y en su reposo (el del Arca), decía: “Vuelve Hashem miríadas de millares de Israel”».

Y en Su reposo (Su posarse / Su colocación), decía «Vuelve Hashem las miríadas de millares de Israel» (grupos de 10.000) en los clanes de Israel.

Antes de continuar con estos versículos quisiera hacer un paréntesis para referirme al paseq (obviado en las traducciones en español) y que en estudios como el de Himmelfarb (1998) tiene un peso enorme en la interpretación. (véase El-paseq)

El paseq y su función en este versículo

El paseq tiene varias funciones, pero en este caso se trata de la separación del Nombre Divino de la palabra «Levántate», en imperativo. Esta separación marca una pausa que, sin ella, podría dar lugar a interpretaciones diferentes del versículo: «Nos parece que el paseq ha sido insertado para impedir diversas interpretaciones que podrían derivarse del análisis conforme a los acentos, e indica una interpretación diferente de la que está señalada por los acentos» (Himmelfarb, 1998, p. 248).

Con esta base académica en mente, me atrevo ahora a una lectura más personal. Aunque no puedo afirmar nada categóricamente, esta posibilidad puede estar presente en el versículo Números 10:35. Si indica una pausa mayor de la normal y el versículo comienza con una descripción, no con lo que dice Moisés, sino con: «Y sucedía al partir el Arca, y decía Moisés: “Levántate ׀”», podríamos estar frente a una aclaratoria importante… el Levántate era dicho al levantar el Arca y el nombre Hashem era pronunciado cuando el Arca estaba en movimiento. Y si sigo pensando que esto podría indicar que el imperativo implica un movimiento de aquél que quiere ser rescatado, salvado y de aquél que desea que Hashem vuelva. Lo único que sé y que me gustaría dejar registro es que en esta tarea que me he propuesto he sentido una emoción grande en determinados pasajes… como si la coherencia con lo que está en las palabras que estudio se manifestara de una manera que mueve y que conmueve, y este es uno de esos momentos.

Volviendo al texto: de la misma manera podríamos entender el vuelve, pero esta vez sin paseq… en el reposo (cuando el Arca era colocada nuevamente) Moisés decía vuelve… porque hay un volver luego de la acción. Y en este punto podríamos preguntarnos si Hashem está en todo lo creado, pero no es todo lo creado, es omnipresente; entonces, ¿a dónde va a volver? ¿Qué significa en sí mismo este retorno?

¿A dónde vuelve Hashem?

Y es este versículo (Números 10:36) el que nos da luces para esta respuesta:

Sobre este versículo, Chizkuni explica que Moisés pronunciaba “vuelve” cuando la nube se posaba, porque deseaba que la Presencia divina se mantuviera activa —no inerte— sobre el campamento. Y respecto a “miríadas de millares de Israel”, señala que Moisés buscaba que la Presencia de la gloria de Hashem se manifestara en medio de las decenas de miles de familias del pueblo (Chizkuni, Números 10:36). A partir de esta lectura, me atrevo a proponer algo más: Dios no vuelve a un punto geográfico en el desierto. Dios regresa a la conciencia de los clanes de Israel.

Estas palabras de Chizkuni abren una interpretación hermosa: Él habita en los clanes de Israel. Cuando el pueblo se alinea, se organiza en armonía (los clanes) y enfoca su intención, se genera el espacio físico y mental para que la Presencia de Hashem —siempre plena, nunca ausente ni parcial— se vuelva manifiesta y activa en medio de ellos.

Esto encuentra eco incluso fuera de la tradición judía: es lo que Frankl (2015) denomina autotrascendencia (dejar de mirarse a sí mismo para mirar al/los que tienes al lado). Esto implica una consciencia grupal del ser humano más allá de la consciencia individual…

Cuando Hashem vuelve, vuelve al clan, y ese volver al clan es lo que rescata y salva. Y esto además da un sentido de acción constante… cuando el hombre se pone en marcha y, a su vez, el Arca del pacto de la alianza, Hashem combate a los enemigos (quienes pueden detener el avance), lo que genera un sentido de protección inmensa y trascendente, pero cuando el hombre se detiene (lo que implica el asentarse del Arca del pacto de la alianza) Hashem habita en los clanes de Israel… es decir, lo que parece un detenerse no es tal: es precisamente el tiempo en que el hombre trabaja por/para el otro, en función del avance comunitario.

Mientras marchamos, es fácil mantener la vista al frente. Pero cuando nos detenemos, el peligro latente es el aislamiento, el mirarse el propio ombligo, el egoísmo o la queja individual como pretexto para alejarse de Hashem (que es exactamente lo que le pasa al pueblo de Israel en el versículo que sigue inmediatamente después de este pasaje). Véase el artículo sobre Números 11:1: Num-11-1

Moisés está pidiendo que la Presencia de Hashem actúe como el pegamento relacional entre ser humano y ser humano. Si Hashem se asienta en las miríadas de los clanes, significa que el lugar donde Hashem habita es el espacio sagrado que hay entre tú y tu prójimo. La Presencia de Hashem se hace reconocible en la empatía, en el soporte mutuo, en la organización comunitaria.

Rescata / Descalza

La segunda palabra es חַלְּצָה, que hemos traducido como «rescata». Sin embargo, en la Torá esta raíz aparece con otros sentidos. La forma exacta חַלְּצָה, con el sentido de «rescata», es, de hecho, el único caso en que la palabra escrita de esta manera aparece en toda la Biblia, y ocurre precisamente en este salmo. Veamos los demás significados, porque en la Torá partimos de que ninguna palabra es al azar:

El significado físico: descalzar (quitar algo que aprieta)

Cuando extraes el pie de un zapato que lo cubre y lo aprieta, estás haciendo la acción física de extraer / desvestir.

Por eso, en el versículo de Deuteronomio 25:9 (Jalitzá), significa literalmente quitarse o descalzarse el zapato. Se extrae el pie de su cobertura. Pero en Deuteronomio se trata de quitarle el zapato a alguien que no desea cumplir con la viuda de su hermano:

וְאִם לֹא יַחְפֹּץ הָאִישׁ, לָקַחַת אֶת יְבִמְתּוֹ; וְעָלְתָה יְבִמְתּוֹ הַשַּׁעְרָה אֶל הַזְּקֵנִים, וְאָמְרָה מֵאֵן יְבָמִי לְהָקִים לְאָחִיו שֵׁם בְּיִשְׂרָאֵל - לֹא אָבָה יַבְּמִי. וְקָרְאוּ לוֹ זִקְנֵי עִירוֹ, וְדִבְּרוּ אֵלָיו; וְעָמַד וְאָמַר, לֹא חָפַצְתִּי לְקַחְתָּהּ. וְנִגְּשָׁה יְבִמְתּוֹ אֵלָיו, לְעֵינֵי הַזְּקֵנִים, וְחָלְצָה נַעֲלוֹ מֵעַל רַגְלוֹ, וְיָרְקָה בְּפָנָיו; וְעָנְתָה וְאָמְרָה, כָּכָה יֵעָשֶׂה לָאִישׁ, אֲשֶׁר לֹא יִבְנֶה אֶת בֵּית אָחִיו. וְנִקְרָא שְׁמוֹ בְּיִשְׂרָאֵל: בֵּית, חֲלוּץ הַנָּעַל.

«…y se acercará su cuñada a él, a ojos de los ancianos, y le arrancará/quitará el calzado (וְחָלְצָה נַעֲלוֹ) de su pie, y escupirá delante de su rostro; y responderá y dirá: “Así se hará al hombre que no edifica la casa de su hermano”. Y su nombre será llamado en Israel: La casa del descalzado (חֲלוּץ הַנָּעַל — Jalúts HaNá’al)».

Este pasaje cuenta la historia de la viuda que no quiere ser tomada por el hermano del fallecido. Desde la mirada occidental, esto podría comprenderse de otra manera, pero desde la época narrada en Deuteronomio tiene un significado poderoso que debemos profundizar:

Deuteronomio 25:6

«Y será que el primogénito que ella diere a luz sucederá en el nombre de su hermano muerto, para que el nombre de este no sea borrado de Israel».

La acción entonces no se trata solo de un casamiento, sino de evitar que el nombre del hermano fallecido sea borrado de Israel.

El Libro de Rut (Rut 4:5)

Este es el mejor ejemplo histórico/práctico de cómo se unían la redención de la tierra y el levirato. Booz le dice al pariente más cercano ante los ancianos en la puerta de la ciudad:

«El mismo día que compres la tierra de mano de Noemí, debes tomar también a Rut la moabita, mujer del difunto, para que levantes el nombre del muerto sobre su heredad».

El pariente se niega (y se descalza) porque dice que dañaría su propia heredad (anteponiendo su egoísmo económico al bienestar del clan).

Este episodio nos muestra con claridad lo que implica: mantener la tierra y asumir un compromiso con quien ha quedado desposeído o vulnerable a causa de la muerte de su pareja.

Deuteronomio 24:17

La Torá agrupa sistemáticamente a la viuda, al huérfano y al extranjero con los seres más desprotegidos:

Traducción literal:

לֹא תַטֶּה מִשְׁפַּט גֵּר יָתוֹם וְלֹא תַחֲבֹל בֶּגֶד אַלְמָנָה׃

«No desviarás el juicio del extranjero, del huérfano, y no tomarás en prenda el vestido de la viuda».

Vemos entonces que la raíz חלץ conecta el gesto físico de descalzar con la protección del más vulnerable. Es momento de preguntarnos qué significa, finalmente, este rescate.

Rescata o libera

Y después de todo esto, entendemos que el rescate que pide el versículo es la liberación propia, que comienza con lo que hacemos por los demás… lo que hacemos por el desvalido, la viuda, el huérfano y el extranjero realmente lo estamos haciendo por nosotros mismos. Precisamente por esto pienso que este nombre es la invocación del amor, porque te convierte en un canal del amor de Hashem, donde recibes para dar al otro y das al otro de forma desinteresada, como vemos en Rut 4:5, donde el interés económico impidió dar.

Salvar

El último verbo Salvar es entonces la consecuencia también de lo que das al otro, la consecuencia directa de ese volver de Hashem y de su asentamiento en ese espacio perfecto que hay entre el otro y tú, y la relación que estableces con él. Es Hashem en relación actuando en tu propia salvación y la del resto.

Ese mismo movimiento se completa en ti: eres tú cumpliendo con ese testimonio que se da a través de la acción y que profundizamos ya en el nombre 11-lamed-aleph-vav.

La reflexión que se desprende es que muchas veces vemos la falta de empatía humana y el dolor de la exclusión de los más desfavorecidos, y nos excusamos por las malas experiencias de otros o incluso propias. Sin embargo, el excluir no afecta espiritualmente al excluido, sino que termina excluyendo a quien excluye al más desfavorecido. O dicho de otra manera: quien excluye al vulnerable no disminuye la dignidad del vulnerable; se aleja él mismo del Nombre de Hashem, porque el Nombre se manifiesta precisamente en la misericordia, la compasión y la fidelidad. Te recomiendo leer el capítulo 11-lamed-aleph-vav.

Efectos de la aproximación a Hashem a través de esta energía

  • Favorece el retorno consciente a la presencia de Hashem, despertando la percepción de que Él nunca dejó de sostener la existencia, aunque el hombre no siempre haya sabido reconocerlo.
  • Desarrolla una profunda confianza en la misericordia de Hashem, comprendiendo que Su fidelidad constituye el fundamento de toda verdadera salvación.
  • Libera progresivamente al hombre de aquello que aprisiona su alma: el miedo, el ego, el aislamiento, la desesperanza y todo aquello que le impide amar plenamente.
  • Invita a salir del ensimismamiento para descubrir que la presencia de Hashem se manifiesta especialmente en el encuentro con el prójimo y en la construcción de la comunidad.
  • Despierta una conciencia comunitaria, comprendiendo que el retorno de Hashem no transforma únicamente al individuo, sino que fortalece los vínculos entre quienes caminan juntos hacia Él.
  • Fortalece el sentido de responsabilidad frente al sufrimiento ajeno, despertando el deseo de convertirse en instrumento de la misericordia de Hashem para quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
  • Enseña que la verdadera liberación comienza cuando el hombre deja de vivir exclusivamente para sí mismo y aprende a responder a la vida desde el amor y el servicio.
  • Inspira una espiritualidad activa, donde cada encuentro humano puede convertirse en una oportunidad para manifestar los atributos de Hashem mediante acciones concretas de compasión, justicia y fidelidad.
  • Favorece el desarrollo de una mirada trascendente capaz de descubrir que la salvación también se manifiesta a través de la solidaridad, la empatía y el compromiso con el otro.
  • Desarrolla la capacidad de reconocer que muchas de las intervenciones de Hashem ocurren a través de personas, acontecimientos y circunstancias que se convierten en instrumentos de Su providencia.
  • Conduce al hombre a experimentar que el amor de Hashem no es una realidad estática, sino una fuerza viva que lo transforma para convertirlo, a su vez, en instrumento de ese mismo amor hacia los demás.
  • Fortalece la esperanza al comprender que la presencia de Hashem permanece activa tanto en los tiempos de marcha como en los tiempos de reposo, sosteniendo continuamente el camino del hombre.
  • A este Nombre se le atribuye la facultad de despertar el amor desinteresado y disminuir el dominio del ego, permitiendo que la presencia de Hashem encuentre un lugar donde manifestarse a través de la propia vida. En la medida en que el hombre deja de colocarse a sí mismo en el centro, comienza a descubrir que la misericordia de Hashem puede fluir libremente hacia quienes lo rodean.
  • Enseña que el verdadero rescate no consiste únicamente en ser liberado del sufrimiento, sino en ser transformado de tal manera que uno mismo llegue a participar activamente en la obra salvadora de Hashem, convirtiéndose en respuesta para la vida de otros.

Referencias

Los Salmos fueron consultados en HebrewBible y Sefaria. Las traducciones al español de los textos bíblicos son propias de la autora y buscan ser literales respecto del texto hebreo. Cuando se utilizan textos de otras fuentes, la traducción al español se indica como traducción propia de la autora.

La correspondencia entre salmo y nombre así como las palabras donde aparecen las letras de los nombres de Dios se consultaron en Gozlan. (2012). La Kabbalah de la Conexión con D-ios.

Salmo 6:5

Números 10:35–36

Deuteronomio 24:17

Deuteronomio 25:6-10

Rut 4:5

Frankl, Viktor E. (2015). El hombre en busca de sentido. Barcelona: Herder Editorial, 3.ª edición, 1.ª impresión, p. 93.

Chizkuni. Comentario a Números 10:36. https://www.sefaria.org/Chizkuni%2C_Numbers.10.36.4?lang=bi

Tractate Soferim 6:1. The William Davidson Talmud, traducción de A. Cohen, Soncino Press, 1965.

Himmelfarb, Lea (1998). «The Exegetical Role of the Paseq.» Sefarad, 58(2), 243–260. https://doi.org/10.3989/sefarad.1998.v58.i2.818